Los cadáveres de ocho niños de entre 18 meses y 15 años que murieron al parecer apuñalados fueron hallados este viernes en una casa de la ciudad australiana de Cairns, junto a una mujer herida, que según la policía podría ser su madre.

Cuatro días después de la toma de rehenes en un café de Sídney que dejó tres muertos - entre ellos el secuestrador -, el primer ministro, Tony Abbot, reaccionó al nuevo drama señalando que su país vive "días difíciles".

"Esta noche, el país derramará lágrimas y orará" tras este crimen, declaró en un comunicado.

Las cadenas de televisión difundían imágenes de la casa en un barrio de Manoora, un suburbio de Cairns, la gran ciudad del noreste tropical de Australia, punto de partida de los turistas que visitan la Gran Barrera de coral.

"Los investigadores de Cairns indicaron que se había producido un crimen, y esta mañana se abrió una investigación", declaró la policía.

La mujer se encontraba estable por lo que pudo ser interrogada por los investigadores, indicó la policía. Según su prima, Lisa Thaiday, la mujer es la madre de los niños. "No puedo creerlo. Acabamos de enterarnos de lo que les ha pasado a esas pobres criaturas", dijo citada por la agencia de prensa australiana AAP.

El compañero de la mujer, que no sería el padre de los niños, vive en el mismo domicilio, según Sky News Australia, cuya presentadora rompió a llorar al anunciar el suceso. Se desconocía el paradero de este hombre, dijo la cadena.

"Todavía no podemos designar a sospechosos", indicó el jefe de la policía criminal regional, Bruno Asnicar. Los investigadores tienen la mirada puesta en todas las personas que estuvieron en contacto con la familia "en los últimos dos o tres días", dijo.