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En Japón diseñaron un refugio para que las personas puedan llorar a moco tendido con la ayuda de películas y libros lacrimógenos. Son las "habitaciones del llanto", la última apuesta hotelera en la capital de Japón, un país donde expresar sentimientos es casi un tabú.

Sin grandes adornos ni excesos en la decoración, estas estancias del Mitsui Garden de Yotsuya, un céntrico hotel cuatro estrellas en Tokio, invitan a sus huéspedes a aliviar sus problemas a través del llanto.

Pasar la noche en una de estas "habitaciones del llanto" cuesta entre 10.000 yenes (equivalente a 700 bolivianos) y un máximo de 20.000 yenes (equivalente a 1700 bolivianos), dependiendo del tamaño del dormitorio.

La estancia, que en materia de decoración no se diferencia de las del resto del hotel, cuenta con una selección de 12 películas de lágrima fácil entre las que se incluyen éxitos de taquilla como "Esencia de mujer" (Scent of a Woman, 1992) o "Forrest Gump" (1994), además de varios otros filmes asiáticos.

Los que prefieran entrar en un estado anímico "sensiblero" a través de la lectura encontrarán cuatro cómics cortos capaces de entristecer a cualquiera.

No expresar sentimientos

Los japoneses, hombres y mujeres, suelen tener dificultad para expresar sus sentimientos. En un país en el que muchos se rigen por la filosofía del "Honne" (lo que uno realmente piensa) y el "Tatemae" (lo que uno dice públicamente), dar rienda suelta a las emociones puede considerarse algo vergonzoso.

La "Nakeru heya" surgió como una alternativa para "desahogarse y dar rienda suelta a las lágrimas para liberar el estrés", explicó Azusa Mugi, portavoz del hotel a la agencia de noticias EFE. 

La idea no es casual, surge del manual "Kokoro ni kiku namida serapi" (La terapia de las lágrimas efectiva para el corazón), un volumen disponible en la habitación que aboga por el llanto como método para aliviar la tensión y la ansiedad.

Por supuesto, tan importante como que sus clientes se desahoguen es que una vez hayan dado rienda suelta a sus sentimientos, tengan un descanso reparador.

Por ello, la habitación incluye parches calmantes para rebajar la tensión de zonas como el cuello, un antifaz de noche perfecto para que desaparezcan las bolsas de los ojos tras el llanto y, por supuesto, un enorme cantidad de pañuelos desechables.