Opinión

La economía en tiempo preelectoral

El Deber Hace 10/28/2018 8:00:00 AM

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La estabilidad y el crecimiento económico en Bolivia no son un logro exclusivo de un Gobierno, sino de diversos actores del país, entre ellos los pequeños, medianos y grandes empresarios. Tampoco se puede desconocer los aciertos de los gobernantes en la conducción de la macroeconomía, ni sus desaciertos, que han impedido aprovechar al máximo las oportunidades de un ciclo de bonanza que benefició a la mayoría de los países latinoamericanos, sobre todo por el excepcional desempeño de los precios de las materias primas. Cabe recordar que ningún otro Gobierno de la historia, como el de Evo Morales, gestionó tanto volumen de ingresos provenientes especialmente de la renta del gas.

De todos modos, no es justo quitarles méritos a las autoridades del gabinete, como no es correcto que el Gobierno se declare irremplazable o que genere incertidumbre cuando sostiene que si deja el poder caerá la economía o quedará interrumpida abruptamente la estabilidad. Por cierto, el inicio del periodo preelectoral ha generado en algunos inversionistas privados un creciente temor respecto al presente y el futuro político inmediato.

Por eso se escuchan últimamente en círculos empresariales una marcada preocupación y dudas sobre el efecto de la campaña electoral y de una posible continuidad o cambio de Gobierno en 2019. Es probable que algunos inversionistas hayan decidido evitar riesgos con proyectos de largo plazo hasta esperar qué pasa con las elecciones presidenciales.

También hay expectativa empresarial por las medidas económicas que tome el Gobierno en los próximos meses para conseguir adhesiones electorales. Las inquietudes aumentan con la exigencia del doble aguinaldo o con otras en el campo tributario, como el decreto que sube de Bs 37.000 a Bs 60.000 el límite de capital para registrarse en el Régimen Simplificado, lo que tendrá un impacto en las recaudaciones. Es de esperar que el desfase que puede provocar esta medida no lo cubran los que siempre han tributado más.

Hay otros riesgos en la etapa preelectoral para la economía. El mayor es que el Gobierno actúe con irresponsabilidad durante los próximos meses con obras despampanantes y que generan endeudamiento externo o reducen más las reservas, solo para ganar votos. En consecuencia, debería proponerse un pacto entre los candidatos del oficialismo y de la oposición para asumir como política de Estado la protección de la estabilidad y el crecimiento económico, que se consiguieron con el sacrificio de todos los bolivianos. Este acuerdo electoral debe contemplar blindajes a la economía, previos y posteriores a los comicios. Quien gane la Presidencia deberá custodiar los logros macroeconómicos y quien quede en la oposición evitar el boicot criminal a la estabilidad económica. Solo así se puede dar certidumbre y seguridad a los inversionistas privados nacionales y extranjeros que quieren aportar al desarrollo de Bolivia.