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La coalición de la izquierdista radical Syriza, liderada por Alexis Tsipras, se alzó ayer con una clara victoria en las elecciones generales celebradas ayer en Grecia al obtener el 36% de los votos con el 50% de los votos escrutados.

Syriza obtendría 148 escaños, y se encuentra por tanto a tres diputados de lograr la mayoría absoluta.

Con este resultado, los griegos castigan al Gobierno de Andonis Samarás, quien tuvo que aplicar las reformas impuestas por los acreedores de Grecia, -la UE y Fondo Monetario Internacional (FMI)-, a cambio de 270.000 millones de dólares prestados al país desde 2010.
Los conservadores de Nueva Democracia, el partido del primer ministro Andonis Samarás, obtuvieron un 28,3% de los votos, lo que supone 78 escaños, mientras que el tercer lugar lo ocupan los neonazis de Amanecer Dorado, con un 6,4% de los sufragios y 17 escaños.
Le siguen los centristas del nuevo partido To Potami (El Río), con un 5,8 % de los votos y 16 escaños.

A continuación se sitúan los comunistas del KKE, con el 5,4 % y 15 escaños y el hasta ahora cogubernamental Pasok (socialdemócratas), del viceprimer ministro Evángelos Venizelos, con un 4,8 % de los votos, que se traduce en 13 escaños.

En la cola de partidos está la formación Griegos Independientes, derecha nacionalista, con un 4,7 % y 13 escaños.
Fuera del Parlamento se queda el partido del exlíder de Pasok y antiguo primer ministro Yorgos Papandreu.

El primer ministro griego y líder de Nueva Democracia, Andonis Samarás, afirmó que respeta la voluntad del pueblo y agradeció a los electores "la batalla difícil" dada.

"El pueblo se pronunció y respetamos su decisión", el resultado "no es bueno para nosotros", dijo Samarás, al que los resultados, con el 50 por ciento de los votos escrutados, sitúan muy por detrás de Syriza.
En una breve comparecencia pública, en la que no mencionó ni felicitó al vencedor de las elecciones, el izquierdista Syriza, Samarás subrayó que su Gobierno "acabó con los déficit y logró crecimiento" económico.

Europa espera a Tsipras
Tras la victoria en Grecia del partido de izquierda radical y antiausteridad Syriza, la Unión Europea debería rápidamente mostrar su voluntad de negociar con el próximo primer ministro y de recordarle al mismo tiempo la necesidad de contar con la zona euro para continuar beneficiándose de la ayuda financiera.

La reunión de ministros de Finanzas de la Eurozona el lunes en Bruselas para abordar el programa de ayuda financiera, del que se beneficia Atenas, servirá para enviar los primeros signos de una eventual voluntad de diálogo.

Poco antes, los presidentes del Consejo Europeo, Donald Tusk, de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, y del Eurogrupo, Jeroen Dijsselbloem, mantendrán una reunión de trabajo.
"No podremos evitar una renegociación [de la deuda], la cuestión será qué abordará: plazos, montos, ambos", confió el domingo a la agencia AFP una fuente europea en Bruselas. "Respecto a los montos, será más difícil"