Escucha esta nota aquí

Los chicos salieron de vacaciones, sus horas en casa han aumentado y, por lo tanto, la posibilidad de que se generen accidentes  por falta de supervisión de un adulto también. Algunos accidentes son solo percances y quedan en el anecdotario familiar, pero otros podrían llegar a tener consecuencias fatales como una caída desde una ventana del séptimo piso, o la ingestión de productos químicos tóxicos de limpieza o medicación de adultos que dejaron al alcance de su mano. 

Ni qué decir de cuchillos u otros objetos punzocortantes y enchufes a la vista que pueden disparar su curiosidad que no mide peligros. 

Los accidentes más comunes que el pediatra Fabián Barja ha visto a lo largo de sus años en la consulta son las caídas de niños que trepan los cajones de los muebles y que han provocado que estos se les vengan encima. Otra emergencia muy recurrente es la ingestión de lavandina, un químico de limpieza tan común en la casa, que ha tentado a más de un niño a darle una probadita o ha sumergido su mano y después se ha hurgado el ojo. 

El pediatra e Iván Echalar, instructor de primeros auxilios de la Cruz Roja, nos ayudaron a elaborar estos cinco consejos para evitar dolores de cabeza mayores.

1.- Prevenir caídas importantes. Es mejor colocar una barrera de protección en las escaleras. En cuanto a los balcones en pisos altos, hay redes de protección, pensando sobre todo en niños pequeños que no miden las consecuencias de sus actos y pueden sentir el arrojo de saltar. De igual forma, es bueno colocar los dispositivos de bloqueo para que las ventanas no se puedan abrir a su antojo. También se debe pensar en colocar barreras de contención a las piscinas de por lo menos un metro de altura. 

Es importante no colocar objetos llamativos arriba de muebles con cajones para que los chicos no se sientan tentados a escalarlos. Es bueno saber que existen accesorios en las empresas que cortan melamínicos donde se venden elementos de seguridad para que los cajones no se puedan abrir, incluso los que llevan carriles.  

En caso de que el niño tenga una brusca caída, observar si se golpeó la cabeza, no darle líquidos y por una hora distraerlo y estar atento si comienza a vomitar o se quiere dormir. Si esto pasa, es posible que haya habido una afectación dentro del cerebro. En este caso hay que llevarlo a emergencia para que lo revise el médico y descarte un daño mayor.

2.- Evitar ingestión de cosas pequeñas. En especial en niños menores de tres años, no dejar a la vista piezas pequeñas como botones y broches. Ellos suelen estar tentados a metérselos a la nariz, los oídos o a la boca. En caso de que ocurra esto último en un menor de un año, hay que voltearlo con la cabecita hacia abajo de modo que sus nalguitas queden más altas y darle cinco golpes en medio de los omóplatos; también se le puede hacer compresiones en el pecho a la altura de las tetillas. Si se trata de un niño mayor de un año, hay que darle cinco golpes en la espalda e incentivarlo a que tosa con mucha fuerza; si no reacciona, el adulto se debe poner por detrás del niño, colocar un puño a tres dedos del ombligo. Abrazarlo y hacer la compresión hacia arriba unas seis veces para que expulse el objeto. 

3.- En caso de fuego. Si en una dañinera tiene acceso a fósforos o encendedor y crea un pequeño fuego, lo primero es controlar la llama. Si el incendio empieza con aceite, hay que apagarlo por sofocación y no echarle agua, pues lo único que se conseguirá es que reviente el aceite y salpique. Lo mejor que se puede hacer es usar un extintor y en caso de no tenerlo, mojar una tela que no sea sintética como una toalla y cubrir el fuego. 

Si el fuego se produce por un celular enchufado, tampoco se debe echar agua porque se puede ocasionar una pequeña explosión o la descarga eléctrica puede irradiarse por la zona mojada. Lo mejor es correr a bajar el térmico, que tiene que estar en un lugar identificado y de fácil acceso. Por eso no ponga muebles que obstruyan el fácil acceso al térmico. 

En caso de que se produzca una quemadura, poner la zona quemada en agua natural y no con hielo por unos cinco a 10 minutos hasta que el niño sienta que ya no le arde. La idea es reducir el ingreso del calor a los tejidos más profundos. Luego hacer la protección de la piel con paños limpios y trasladarse al médico. No colocar cremas, eso reduce el dolor, pero no frena el ingreso del calor a los tejidos más profundos. Ojo, no colocar pasta dental, aceite ni café, son mitos, y en realidad no hacen nada en pos de la quemadura. 

4.- Mantener lejos líquidos de limpieza o remedios. Los medicamentos siempre deben guardarse lejos de los niños, en un mismo lugar y las sustancias peligrosas inflamables o insecticidas jamás deben ser trasvasijados a envases de vidrio ni ser almacenados cerca de la cocina o baño, sino en lugares bien ventilados y bajo llave, en sus envases originales, para evitar confusiones.


5.- Cero acceso a objetos cortopunzantes. Si se quiebra algún objeto de vidrio, hay que retirar con cuidado los trozos más grandes y envolverlos con cartones, utilizando guantes. Barrer bien el sector y pasar la aspiradora. Los cuchillos y tijeras deben guardarse en sitios seguros, lejos de los niños. Nunca hay que dejar cosas pesadas en repisas, desde donde pudieran caerse, como botellas de vino o adornos.