Unas 65.000 personas permanecen desplazadas de sus hogares a causa de las crecidas del río Paraguay a su paso por Asunción, ciudad que celebra hoy la toma de mando del nuevo intendente, el experiodista Mario Ferreiro, quien arrebató el poder al Partido Colorado tras 15 años de hegemonía.

La última cifra de evacuados actualizada por la Secretaria Nacional de Emergencia (SEN) es de 13.000 familias desplazadas, que con una media de 5 miembros por núcleo familiar supone un total de 65.000 personas que han tenido que abandonar su hogar inundado y desplazarse a los centenares de refugios habilitados por el Gobierno.

Ferreiro asume como intendente de la capital un día después de que el presidente del país, Horacio Cartes, declarara el estado de emergencia en siete departamentos, entre ellos Central, donde se encuentra Asunción.

La ciudad, donde hoy caen intensas precipitaciones, tiene sus principales focos de inundación en los Bañados, dos barrios humildes ubicados en la franja del río, donde vive casi un cuarto de la población de la ciudad.
El río Paraguay se posicionó el viernes en los 7,20 metros de altura.

Muchos de los evacuados han optado por construir sus propios refugios, precarias casetas levantadas con laminas de contrachapado proporcionadas por la SEN y por la municipalidad de Asunción, en lugares del centro de la ciudad, incluido su centro histórico.

De los 65.000 desplazados, unos 10.000 lo son por la crecida de 2014, cuando el río superó también los 7 metros y las inundaciones afectaron a unas 85.000 personas en Asunción y a unas 200.000 en todo el país.
Las crecidas del Paraguay se producían una vez por década pero en los últimos dos años ha subido por encima de los 5,5 metros, su punto crítico, en tres ocasiones.

Tras ser elegido intendente, el pasado 15 de noviembre, Ferreiro planteó como solución a las inundaciones construir una defensa costera en las zonas proclives al desborde del Paraguay.

Organizaciones vecinales de los Bañados criticaron que el plan al respecto del anterior alcalde, Arnaldo Samaniego, era "recolocar" a los vecinos en zonas más seguras, lo que fue denunciado como un intento de especulación.

La SEN no descarta que el río alcance los 7,5 metros de altura para la Navidad.