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Las personas con capacidades diferentes que llegaron el fin de semana a El Alto y descansaron en un coliseo de Ventilla, planean ingresar hoy al corazón político de Bolivia: la plaza Murillo, a las puertas del Palacio de Gobierno en La Paz. Sus dirigentes se han fijado esa meta. Mientras que, por el lado de la administración del presidente Evo Morales, se ha garantizado ayer que la Policía solo vigilará la seguridad de los marchistas y que no reprimirá la movilización.

Dispuesto a hacerse escuchar, uno de los dirigentes de la protesta es Samuel Cabrera, presidente de la Federación Cruceña de Personas con Discapacidad. “Partimos de Cochabamba con la idea de llevar esta marcha hasta el Palacio de Gobierno y así lo haremos. Nos mandaron ministros sin poder de decisión, solamente para pretender ante la opinión pública que tienen una vocación de diálogo. Nuestro objetivo es la renta de Bs 500 mensuales”, explicó el dirigente.

La palabra de dos ministros
A sabiendas del inminente ingreso de la marcha, el ministro de Autonomías, Hugo Siles, señaló: “Estamos dispuestos al diálogo, pero no podemos alterar las posibilidades que tiene nuestro país. Están en su derecho, aunque denunciamos que hay detrás un direccionamiento político de alcaldías opositoras”.

Consultado sobre si el Gobierno usará la fuerza contra las personas con capacidades diferentes, el ministro de Autonomías respondió que espera que “el desenlace de la movilización esté en el ámbito pacífico, porque nadie hizo ni hará uso de la violencia. El Gobierno acompañó la movilización con ambulancias, con afán de protección. Nosotros no reprimimos, no lo haremos, no hay indicios de generar ningún tipo de represión, en lo absoluto. La Policía no está para eso, ellos tendrán que usar su vocación democrática”.

Por su parte, el ministro de Educación, Roberto Aguilar, anunció que en el gabinete se ha conformado una comisión de ministros que estarán atentos para ingresar a una negociación en cualquier momento.

El clamor de los marchistas
Montaño dijo: “No somos menos que nadie y esta movilización así lo demuestra. Tenemos una enfermedad, arriesgamos nuestras vidas, esto no se ve en el mundo, discapacitados reclamando sus derechos. Nosotros lo hacemos”.

Poniendo de testigos “a los ciudadanos bolivianos”, los manifestantes piden un diálogo directo con el presidente Morales dado que “él sí tiene poder de decisión”. Esperan que el mandatario los reciba y acepte a atender su pedido