Opinión

Plan Tres Mil con nueva cara, pero falta

El Deber Hace 3/17/2018 8:00:00 AM

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El populoso distrito 8, más conocido como ciudadela Andrés Ibáñez o Plan Tres Mil, celebra hoy 35 años de su fundación. Valiente y pujante, la ciudadela de mayor crecimiento de Santa Cruz muestra una nueva cara con importantes obras ediles, pero que reclama mucho más para beneficio de sus más de 300.000 habitantes.

La construcción de una nueva rotonda en el congestionado obelisco, la instalación de la Estación Policial Integral (EPI), la reorganización del mercado central, el establecimiento de un hospital de segundo nivel y de 16 módulos educativos y la apertura de una casa judicial señalan que el Plan Tres Mil está avanzando como uno de los centros urbanos más importantes del país.

Sin embargo, basta salir del centro de la ciudadela para comprobar la enorme cantidad de calles sin asfalto ni alcantarillado, obras que son fundamentales para el desarrollo y la salud de su población.

Actualmente, solo el 42% de las calles tiene pavimento, la gestión pasada se logró pavimentar 10 kilómetros más y este año prevén atender 15 kilómetros.

También siguen siendo un problema los vendedores ambulantes que generan una competencia desleal con los comerciantes legalmente instalados en el mercado modelo del Plan Tres Mil.

La ciudadela tiene una extensión de 2.466 hectáreas, colinda con el distrito 3 (por la zona de El Trillo), la Villa Primero de Mayo (al norte), con el cañaveral del D-12 (al sur) y con Paurito (al sureste). 

Esto convierte al Plan Tres Mil en uno de los ejes urbanos más importantes de Santa Cruz, lo que demanda una inversión pública aún más significativa, que permita el crecimiento de sus habitantes y permita frenar sus todavía altos índices de pobreza e inseguridad.

Los actos que se realizarán por estos días en la zona de El Mechero deben apuntar a fortalecer la unidad de los habitantes del Plan Tres Mil, recordar la proeza que significó el traslado de sus primeros colonos tras la inundación de marzo de 1983 y los desafíos que tiene esta entrañable zona.

El D-8 ya ha demostrado que su perfil urbano está más allá de los estigmas en sentido de que sería la zona más insegura de Santa Cruz. El Plan Tres Mil ya es un polo comercial e industrial cuyo aporte al desarrollo del país está fuera de toda duda. 

El aporte, liderado por Monseñor Nicolás Castellanos, de la Ciudad de la Alegría al desarrollo educativo y cultural es un ejemplo a emular por las autoridades y también por las iniciativas de responsabilidad social del sector privado. Felicidades ciudadela, que vengan más obras y mejores días para todos su habitantes.