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Marco Antonio Ramírez Colque y Marvin Villarroel Ríos, acusados de haber asesinado y enterrado a Kenia Hidalgo Céspedes (39) en una habitación del área de régimen abierto del penal de Palmasola, fueron cautelados ayer por la noche en el mismo centro penitenciario.
La jueza Ximena Flores dispuso su detención preventiva, por este caso, ya que ambos purgan condenas de 30 años por haber sido encontrados culpables de otros crímenes.

La fiscal Mónica Alejos, que investiga el crimen de Kenia, dijo que se solicitó la entrega de los libros de ingresos del penal para determinar con certeza el día en que la mujer ingresó al penal. Se cree que el hecho ocurrió antes de la Navidad de 2014.

Segunda esposa
Para sorpresa de muchos, ayer se presentó en la Fiscalía de Los Lotes Ángela Jiménez Morán (35) y dijo ser la esposa de Marco Antonio Ramírez Colque. Asesorada por su abogada, Estela Guerra, la mujer manifestó que ha dado la cara de forma voluntaria para dejar en claro que ella no tiene nada que ver con el crimen de Kenia Hidalgo, exesposa de Ramírez, cuyo cuerpo fue desenterrado de una fosa clandestina en el cuarto del recluso sentenciado a 30 años de prisión por el feminicidio de María del Carmen Paz Vásquez (28), en noviembre de 2013.

Angela Jiménez indicó que conoció a Marco en enero de 2015, cuando fue a Palmasola a visitar a una persona. Agregó que en octubre del mismo año se casaron dentro del penal en una boda sencilla y aseguró que desde esa fecha convivieron de forma normal, con las barreras propias de lo que significó estar casada con un presidiario.

“Nunca noté algún tipo de violencia en él. No sufrí agresiones de él. Como ingeniero trabajaba en el penal y tenía acceso a todos los pabellones por su oficio. No puedo hablar mal de él. Sobre la mujer muerta tampoco puedo hablar porque no la conocí en persona y él no hablaba mucho de ella conmigo”, manifestó Jiménez.

La mujer dijo estar desorientada y algo temerosa con todo lo que está pasando, pues no sabe qué va a pasar con su relación matrimonial. Asimismo ha estado recibiendo llamadas telefónicas de parientes de Ramírez, que le sugirieron no ventilar públicamente el asunto.
“El martes por la noche, a las 19:30, hablé con él por última vez. Yo estaba en un velorio de un tío y no me dijo lo que estaba sucediendo. No sé qué voy a hacer, todo ha sido una sorpresa, porque de él no me lo esperaba”, señaló Ángela.

La abogada Estela Guerra indicó que, luego de presentar el apersonamiento por escrito ante la fiscal Mónica Alejo, espera que su clienta sea citada próximamente para decir su verdad y dar por cerrada su intervención en el caso