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El encuentro con los sectores de la sociedad civil terminó con un llamado del papa Francisco a no ser inertes con lo que está pasando, a respetar al pueblo y a condenar los discursos falsos.

El pontífice sorprendió con su mensaje, muy al margen de lo que estaba planificado, y es que durante su estadía en el colegio San José, donde se realizó este encuentro, mucha gente reclamó por la corrupción, el secuestro de un suboficial que no aparece y la masacre de Curuguaty que le costó el cargo al gobierno del expresidente paraguayo, Fernando Lugo, y que hasta ahora no se esclarece.

El papa pidió un diálogo que respete las diferencias y aclaró que “dialogar no es negociar”, porque negociar es procurar “sacar la mejor tajada para uno”. También dijo que “no hay personas de primera, de segunda, de tercera o de cuarta” y que “hay que acoger el clamor de los pobres para construir una sociedad más incluyente”.

Incluso reconoció con una sonrisa que le provoca “alergia o moquillo” escuchar algunos discursos grandilocuentes, cuando uno conoce a la persona que habla y dice ‘qué mentiroso que sos’”.

El papa destacó el interés de la población por expresar los temas pendientes a solucionar en la sociedad paraguaya y pidió a la población, y la clase política y económica no ser inertes ante ello, ni dejarse llevar por un sistema donde la persona no sea lo más importante.
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