Opinión

Complejo panorama político

El Deber 30/11/2018 04:00

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Se terminó el plazo y Bolivia ya conoce a los binomios que pretenden candidatear para la Presidencia del país en las elecciones de 2019. El registro de postulaciones tuvo en vilo a los ciudadanos, mientras los partidos políticos tejieron una trama particular que tuvo pugnas, sorpresas, improvisaciones, distrayendo así la atención sobre lo fundamental: el respeto al voto en el referéndum del 21-F.

El Movimiento Al Socialismo registró la candidatura de Evo Morales y de Álvaro García Linera, a pesar de que esta vulnera el Art. 168 de la Constitución, que prohíbe la reelección, y niega la voluntad popular que mayoritariamente rechazó una nueva candidatura de ese binomio que gobierna el país desde hace más de 12 años.

Como si fuera legal, el presidente y el vicepresidente llegaron al Tribunal Supremo Electoral en un acto de campaña en el que Morales dijo que dará una paliza a la oposición en las próximas elecciones nacionales.

Mientras tanto, los candidatos de la oposición hicieron caso omiso a la demanda de no dispersar el voto: hay ocho postulaciones, aparte del MAS. La alianza entre Unidad Nacional y el Movimiento Demócrata fue rota por Samuel Doria Medina; por su parte, Ernesto Suárez (antes su socio) lo llamó cobarde y lo criticó. Esa parece ser la tónica de los ahora contrarios al Gobierno, destrozarse entre ellos, mientras dejan que el oficialismo avance sin pausa en su afán prorroguista.

Entre los aspirantes al sillón presidencial hay un senador de Santa Cruz, dos expresidentes, un exvicepresidente, los actuales mandatarios, un gobernador, además de otros postulantes que representan a partidos como Pan-Bol, FPV, PDC, etc. Dos mujeres pretenden el segundo cargo al mando de Bolivia.

Es altamente probable que haya agitación en el escenario político y que se produzcan más cambios. Por ejemplo, aún no se sabe si todos los que están a punto de iniciar la carrera, la vayan a terminar. El país está sumergido en un océano electoral y va a ser difícil que cualquier otro tema pueda prevalecer frente a la guerra entre precandidatos.

Hace un año fue la ciudadanía no partidaria la que salió a las calles a pedir respeto por el 21-F; los políticos estaban lejos de esa demanda de jóvenes, mujeres y de la mayoría de los bolivianos. El país está en vísperas de que los ciudadanos se vuelvan a manifestar en protestas previas al 8 de diciembre (fecha en la que el Órgano Electoral deberá decir si respeta la Constitución e invalida las candidaturas de Evo Morales y Álvaro García Linera o si permite que sigan en competencia, aun en contra de la voluntad de las mayorías en las urnas).

En todo caso, el panorama es incierto y por tanto debe prevalecer el cumplimiento de la Carta Magna y la voluntad del soberano. Por su parte, los opositores están obligados a ver el bien mayor que es el respeto a la democracia y sus valores.