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Que un 23 de junio, Día de San Juan, te asalten cuando llevas a casa la recaudación de la venta de petardos es grave, pero que además sea tu yerno quien te venda a los ladrones es aún peor. Eso es lo que hizo presuntamente Miquel Tey, según una investigación de los Mossos d’Esquadra.

El excorredor de moto, de 41 años, hijo de una familia de clase alta en Barcelona, España, ingresó a prisión por orden del juez, acusado de haber pasado información de su suegro, y de unos vecinos de su madre en Sant Andreu de Llavaneres, a una banda de ladrones para que les robasen.

Tey es conocido en el ámbito policial, con antecedentes por extorsiones y cobro de deudas. Fue detenido por última vez en 2015. Pero también es relativamente popular entre el gran público: ganó el campeonato de motociclismo de España en 1996, y está relacionado con el mundo de la farándula. Participó en el programa Callejeros: vida de ricos, e incluso se barajó su entrada en Gran Hermano, según fuentes del caso.

La investigación arranca cuando los Mossos reciben la denuncia de un empresario de Granollers, dedicado al mundo de la pirotecnia. Cuenta que dos personas entraron a su casa, lo amordazaron amordazado, y al ver que se encontraba mal, huyeron con la plata que había ganado de la venta de petardos para San Juan. En total, unos 24.000 euros en metálico, más joyas que tenía en la vivienda.

La víctima había conseguido identificar a uno de los ladrones. Pero lo que llamó la atención de los policías es que los atacantes habían entrado en la casa de “manera limpia”, sin forzar ninguna puerta. “O bien tenían una llave falsa o bien una llave doblada”, explican fuentes policiales. A través de esos primeros datos, inician una investigación que les lleva hasta Tey. “Él facilita la información de los objetivos”, aseguran esas mismas fuentes.

El segundo asalto se produce medio año después, el día de Los Santos Inocentes, el 28 de diciembre. Varias personas entran en el domicilio de un hombre jubilado, que vivía de rentas, en Sant Andreu de Llavaneres, y amordazan a una empleada de la casa. Pero no era un robo con violencia, los ladrones tenían muy claro lo que querían: una colección de relojes que supuestamente tenía la víctima, que vivía muy cerca de la madre de Tey. La banda sabía perfectamente a qué hora no estaría en casa.

Aunque en aquella ocasión “el palo” no salió todo lo bien que esperaban: había menos relojes de lo previsto.

Finalmente, el pasado 20 de abril, los Mossos detuvieron a 12 personas acusadas de formar parte de esta red, que la policía catalana ha investigado durante nueve meses. El juzgado de instrucción 4 de Granollers ordenó prisión únicamente para Tey y José Amaya Salguero, que era su contacto en la banda y quien organizaba los robos, aunque oficialmente no tenía antecedentes.

El resto, sicarios elegidos específicamente para cada uno de los robos, han quedado en libertad. La policía ahora estudia cómo han invertido sus ganancias de los robos, y les acusa también de blanqueo.