Escucha esta nota aquí

El semanario Charlie Hebdo publicó en 1971 una portada en la que aparece ilustrado un minero con los brazos cortados y una leyenda en francés que, traducida al español, señala: “Bolivia retoma las actividades laborales”.

La publicación francesa retrataba de esta manera el regreso de los mineros a su trabajo a pesar de haber sido masacrados poco antes por la incipiente dictadura militar de Hugo Banzer Suárez (1971-1979).

Charlie Hebdo, la revista que fue atacada el pasado miércoles y perdió a sus principales dibujantes, incluido el director, tiene una trayectoria periodística de más de 40 años en los que la realidad latinoamericana no le fue indiferente.

El semanario fue abiertamente contrario a las dictaduras militares y así lo representó en caricaturas en contra de Augusto Pinochet, expresidente de facto de Chile.

Un semanario “xenófobo”

El jueves, un día después del atentado que sufrió la publicación francesa, la ministra de Comunicación, Amanda Dávila, escribió en su cuenta en Twitter que las caricaturas de Charlie Hebdo mostraban un “fanatismo racista contra islamistas, xenófobo y de derecha cavernaria”.

La autoridad aclaró sin embargo que esto “nunca (es) justificación para masacre”.

Según la lectura de Dávila, el miércoles en las oficinas de Charlie Hebdo “los extremismos de izquierda se juntaron con los extremos de la derecha racista”.

Desde este ataque el debate se ha disparado en el mundo occidental respecto a la línea de redacción y el humor que la revista Charlie Hebdo encarna, tildado por varios de islamófobo y defendido por otros bajo el paraguas de la libertad de expresión.