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En China, un hombre gay, Yang Teng, ganó la demanda que presentó contra una clínica que prometía “curar” la homosexualidad. En el centro médico le administraron electroshocks que se suponía lo volverían heterosexual.

El abogado del joven indicó que el Tribunal Popular del distrito de Haidian de Beijing ordenó a la clínica que le pague 560 dólares (3.500 yuanes) a Yang por los gastos relacionados con la "terapia".

La Corte dictaminó, este viernes, que no había necesidad de administrar choques eléctricos porque la homosexualidad no requiere tratamiento.

Yang se sometió al procedimiento debido a la presión de sus padres, según manifestó a medios de prensa. Contó que la terapia incluía también sesiones de hipnosis que le habían afectado física y emocionalmente.

Un debate superado

En 1997 la homosexualidad dejó de ser “ilegal” en China. Desde 2001 ya no se define como trastorno mental, aunque todavía existe quienes no sólo la consideran una enfermedad, sino que insisten en que tiene cura con un tratamiento clínico.

En ese país, existen varias clínicas y médicos especializados en supuestas terapias contra la homosexualidad donde establecen “tratamientos” que no son efectivos, por lo que produce daños físicos y psicológicos a los pacientes.