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Nadie ha hecho algo para evitar una nueva inundación. Las alcantarillas del pequeño puente de la quebrada Chaupa, que el sábado quedaron obstruidas por palizadas y lodo al punto de provocar un desborde de las aguas de una lluvia que cayó por la madrugada y puso en emergencia a decenas de familias, siguen totalmente tapadas.

“Si llueve de nuevo el aprieto será mayor, esto es una responsabilidad que la Alcaldía debe atender con urgencia”, comenta el vecino Denar Calderón.

“Ya deberían haber limpiado los tubos, pero mire cómo están, todo sigue igual. Lo mismo pasa en otro puente chico, que está en la quebrada Potrerito. Todo esto va a causar más inundaciones”, manifestó Tomás Calleja Sánchez, otro vecino del lugar que sufrió el desborde del cauce de Chaupa.

EL DEBER busco alguna autoridad municipal para conocer qué medidas van a adoptar, pero la Alcaldía está acéfala. Hay dos alcaldesas designadas (Vianca Paz y Raquel Molina) y se espera la determinación del Tribunal Constitucional, sobre quién ejercerá el cargo