Escucha esta nota aquí

Asoma y Hojo Picanerai son las artesanas más experimentadas de la comunidad ayorea Garai, situada en el barrio San Silvestre del distrito 6, las que ofrecen diariamente bolsones, carteras, sombreros y flechas en la terminal Bimodal, donde no se sienten a gusto, por lo que piden un pequeño local para exponer sus artesanías hechas con fibras vegetales.
Estas mujeres ayoreas son parte de una comunidad de 80 familias que desde 2001 está asentada en dos manzanas que también son disputadas por dos presuntos dueños, uno que dice tener inscritas las tierras en Cotoca y el otro en el municipio capitalino.

Las indígenas, en especial las de más edad, ganan el sustento diario para su familia con la venta del producto de sus habilidades en tejidos, especialmente de lana y de la palmera garabatá, y en el tallado de arcos y flechas en madera de curupaú y ochoó, pero se sienten frustradas porque la Alcaldía u otra institución local nunca las han contactado para ofrecerles mejores condiciones en la comercialización de sus productos, sea en la feria de fin de semana en la Manzana Uno, en el paseo artesanal de la calle Paitití o en la terminal Bimodal.

“Los mejores trabajos que hacemos los compra Arte Campo y los más pequeños los vendemos en el segundo anillo, donde no hay seguridad porque un vehículo nos puede atropellar”, expresó Asoma?Picanerai mientras con sus manos expertas teje un pequeño bolso para portar celulares, los cuales son muy buscados por los clientes en la ciudad.
“Los gendarmes sacan de la plaza principal a nuestras mujeres con sus artesanías y los cuidantes de la Bimodal también se molestan al verlas, por eso queremos un puesto de venta propio”, dijo Alfredo Dosapei, dirigente ayoreo.

Con papeles
El año pasado, la Gobernación otorgó a este caserío indígena la personería jurídica como Asociación de Pueblos Ayoreos de Garai, que en su idioma quiere decir pampa.

Los adultos están contentos y se muestran ansiosos porque la Alcaldía inicie el segundo año de servicio de la guardería bilingüe a la que asisten 80 niños entre uno y seis años, la cual se denomina Piotigueí ome disiodé, que significa Una oportunidad para los niños.

Por último, Alejandro Picanerai hizo un llamado a la Subalcaldía del D-6 para que les envíe un tractor, pues sus calles necesitan arreglo