Escucha esta nota aquí

A menos de 100 metros del colegio San Isidro, en la avenida 15 de Agosto, en el distrito 7, hay una agencia de cerveza, un billar y varios restaurantes que desde el mediodía venden bebidas alcohólicas, incumpliendo la ley aprobada el 11 de julio de 2012 que prohíbe el expendio de este producto cerca de infraestructuras educativas, deportivas, de salud y otras establecidas por los municipios.
Sin embargo, dicha zona no es la única en la ciudad donde han proliferado las cantinas y lenocinios muy cerca de colegios y universidades, poniendo en riesgo a los alumnos de ser atacados por los sujetos alcoholizados, donde no existe la presencia de las autoridades municipales ni policías para que hagan cumplir las normas.

Preocupación
Los padres de familia de los niños que van al colegio San Isidro expresaron su preocupación por el nulo control que ejerce la comuna sobre los boliches y deploran la actitud de los uniformados por su escasa presencia en el barrio donde pululan los malvivientes. “Temo que al salir del colegio, por la tarde, mi niña sea atacada por un ebrio, los cuales no tienen reparo en orinarse en media calle a vista y paciencia de los transeúntes”, dijo Lucía Colque, mamá de familia.
Asimismo, entre las avenidas 16 de Julio y Tres Pasos al Frente, cerca del colegio 27 de Mayo, también venden cerveza en los pequeños locales que sacan sus mesas a las aceras.

Cerca de universidades
La venta de alcohol cerca de las universidades es negocio redondo para los comerciantes, pues tienen clientela asegurada como evidenció EL DEBER en un recorrido, el jueves al finalizar la tarde, donde se vio a alumnos tomando cerveza.

Las choperías que habían tomado las calles del primer anillo, cerca del ingreso al campus de la Universidad Autónoma Gabriel René Moreno fueron clausuradas, pero han aparecido otros boliches, tipo bar-restaurantes o billares, enfrente del campus universitario, en la avenida Busch. “La Busch es la nueva vía de las borracheras de los universitarios”, denunció un vecino del barrio Faremafu.

El negocio del alcohol también es próspero en el tercer anillo entre las avenidas Busch y San Martín por la presencia de varias universidades privadas, pues hay licorerías y tiendas bien surtidas y restaurantes donde se expende alcohol.

Los vecinos de la av. Uruguay también indican que en la zona han proliferado los boliches. Solo entre la prolongación Campero y la calle Mamoré hay unos ocho locales de expendio de bebidas alcohólicas, siendo de que en la zona existen al menos tres centros educativos.

Zona roja
En la avenida Virgen de Luján desde el trillo del Parque Industrial hasta el bateón hay boliches de toda clase donde se reúnen las pandillas.
A menos de 100 metros del colegio Rancho Nuevo hay una licorería surtida, que es hasta agencia de cerveza, lo cual es ilegal según las leyes. “Poco es el patrullaje que hay por acá y la Alcaldía no manda gente para verificar que no se atienda a menores”, explicó Ángel Barba, vecino de la Virgen de Luján.

Existen normas
Los artículos 6, 18 y 19 de la ley de Control al Expendio y Consumo de Bebidas Alcohólicas indican que cerca de colegios, canchas deportivas o centros de salud no puede haber boliches, dejando el control a las alcaldías y la Policía.

De igual manera, el artículo 30 del Reglamento Municipal para el Funcionamiento de Centros de Venta, Expendio y Consumo de Bebidas Alcohólicas, aprobado mediante la ordenanza 036/2001, especifica que no se puede comercializar licor a menos de 200 metros de instituciones educativas, religiosas y otras.

El responsable de la Secretaría de Recaudaciones y Gestión Catastral, Fernando Mustafá, argumentó que al ser una ciudad tan grande es difícil de manejar, por ello está conformando una brigada con 200 agentes de control, la cual estará dividida en ocho grupos que cubrirán tres turnos de vigilancia, la cual estará lista en 30 días