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 ¿Qué le dejó la experiencia de rescatar a su familia?

Que valió la pena correr los riesgos. Hay cosas peores que la muerte, como la esclavitud. La libertad es un derecho que nos da Dios. Luchar por ella y arriesgarlo todo por ejercerla, ¡vale la pena! Todo es secundario a la libertad, de opinión y de pensamiento.

La suya es una verdadera historia de amor…

No hay manera de contar la historia de amor con Vicky en dos palabras. Pero puedo definir el significado que tiene el uno para el otro: Todo. Somos dos partes de una sola cosa. Si algo le duele a ella, me duele a mí también. Si la alegría la embriaga, a mí también. Si ella es feliz, yo soy feliz. Me hace feliz hacerla feliz. Desde niño yo me imaginaba a Vicky sin saber que ella existía. La amé incluso antes de conocerla.

Prefería morir a estar lejos de su familia...

No se trata de morir. Lo que ocurre es que no puedo vivir lejos de mi familia, es un sufrimiento peor que la muerte. No podía sobrevivir a la idea de aceptar que los destinos de mi esposa e hijos fueran dictados por personas que no los amaban. Lucharía por el derecho de ellos a vivir y pensar libremente a cualquier precio.

Tuvo mucho apoyo…

Sin el apoyo de muchísimos amigos habría sido imposible esta historia. Las causas que se inspiran en el amor encuentran siempre el apoyo de muchísima gente. Y de Dios, en primer lugar.

¿Hubo miedo y también fe?

Mi miedo más grande era que ellos no hubieran podido llegar al lugar de la cita. Pero estaban allí. Al verlos ya sentí que lo habíamos logrado. La fe era absoluta. Siempre sentimos que lo lograríamos, digo sentimos porque la realidad nos decía que era imposible. ¿Entonces que fue si no fe? Es la mano de Dios que no la podemos ver pero que la sentimos y que es difícil de explicar porque es muy íntimo. Él no se comunica con nosotros con palabras o evidencias físicas. Es en el alma que lo sentimos y nos da esa seguridad de lograr lo imposible. Pero es el amor la fuerza que lo inspira. ¿Cómo podía Vicky creer que nunca los abandonaría? Le nacían de su amor a nuestros hijos y a mí. Soy el hombre más dichoso del mundo en tenerla. Los chicos y yo le debemos todo.

¿Practicó ese tipo de vuelos?

Fui entrenado como piloto militar de caza en la antigua Unión Soviética. En Cuba había participado en muchísimos ejercicios militares y aterrizábamos en carreteras. También pasé más de un año volando en condiciones irregulares en Angola. Por último, fui enviado a la Unión Soviética por cuatro años más para estudiar los sistemas de defensa antiaérea que se instalarían en Cuba y los conocía como la palma de mi mano. Sabía como muy pocos las características y capacidades de los radares cubanos, de los misiles tierra-aire, y de los MiGs que yo tanto había violado. Nadie estaba mejor preparado que yo para hacer una operación así en el escenario cubano. Pero a pesar de mis conocimientos y habilidades, cuando hacía los cálculos de probabilidad de éxito, tendían a cero. Así que la responsabilidad del éxito solo estuvo en las manos de Dios.

¿Lo volvería a hacer?

La familia y la libertad lo merecen todo. No puedo vivir de otra manera que no sea con mi familia y en libertad. Entonces, absolutamente sí.

A sus siete años dijo que primero muerto antes que traicionar a la patria, ¿cuándo cambió?

Cuando comencé a pensar y a amar. Conocer a Vicky fue el primer paso a la libertad.

¿Cómo fue su infancia?

Me la robaron en Cuba. Es lo que más resiento del sistema y de sus gobernantes. Los niños son enseñados desde el primer grado a jurar diariamente frente a la bandera: “Pioneros por el comunismo. ¡Seremos como el Che!”.

¿Cómo ve la apertura en Cuba?

Positivamente. No traerá libertad para los cubanos a corto plazo. Eso no ocurrirá. Ni habrá elecciones libres ni cesarán la censura y la represión por ahora. Pero abre una ventana al mundo. En realidad, la libertad es inevitable en todo el universo. La humanidad se encamina hacia ella a pesar de la barbarie que aún vemos en el Medio Oriente y Corea del Norte. Pero tomará tiempo. No serán los líderes, sino las tecnologías de comunicación las que harán a los seres humanos libres. Toda tiranía se sustenta en el engaño, la ignorancia de su pueblo y en el control de la información. Internet, Facebook, Twitter, WhatsApp y otros son imparables. El conocimiento frena la mentira y la habilidad de los tiranos para lavar el cerebro a la gente.

¿Acabará la dictadura?

Claro que sí. Pero tomará muchísimos años. Los dictadores podrían desaparecer mañana solo para que otros tomen su lugar o para que impere el caos. Lo único que impide eso es la conciencia colectiva de la nación, que en realidad ya no existe después de 59 años de adoctrinamiento y censura. Cuba es ante todo un país sin leyes, porque cuando un gobierno no respeta sus propias leyes, la gente pierde el concepto de ellas. Por tanto, no existe en Cuba una cultura de respeto a la ley.

¿Qué es lo que más añora?

Todo, y a la vez nada, porque casi todo lo que amé ya no existe. No son más que recuerdos de un mundo que no volverá a existir en lo que me quede por vivir.

¿Le gustaría volver a vivir allá?

No. Me sentiría extranjero allí. La Cuba en que nací dejó de existir hace muchos años. Soy naturalizado de Estados Unidos. Amo esta nación y a ella le debo mi lealtad absoluta.