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Los terroristas eligieron con cuidado los objetivos de la ola de ataques en París. El centro de espectáculos de Bataclan estaba repleto de gente para escuchar a la banda estadounidense Eagles of Death Metal. La noche de música se transformó en una pesadilla.

El periodista Julien Pearce estaba en el lujoso teatro Bataclan cuando un comando terrorista ingresó con armas de alto calibre y disparó a mansalva contra los espectadores. Fue un infierno, una pesadilla. Así se lo contó anoche a CNN Internacional.
“Disparaban aleatoriamente contra la multitud, sin piedad. La gente gritaba desesperada. Fueron unos diez minutos de horror. Todo el mundo se tiró al suelo cubriéndose la cabeza. Los terroristas actuaban con frialdad, muy decididos durante el tiroteo. Recargaron sus armas tres o cuatro veces y no decían nada”.

¿Cómo eran los terroristas? Ellos vestían de negro, pero no tenían máscaras para cubrir sus rostros. Uno de ellos era muy joven, como de unos 20 años, parecía un chico común, no tenía barba ni usaba máscara alguna”.
Fue una interminable pesadilla. “Acribillaban a la gente en el suelo. Fue terrible. Yo tuve suerte porque estaba en la parte alta del teatro donde no llegaban las balas. Cuando pude salir por una puerta de emergencia, vi unos 20 cuerpos que estaban en el suelo y mucha gente estaba muy mal herida. Fue sencillamente horrible, un baño de sangre”.

Un atentado anunciado
Los ataques simultáneos y una toma de rehenes, perpetrados por varios hombres armados y al menos un kamikaze: el escenario de pesadilla que temían desde hace meses los servicios antiterroristas se volvió realidad el viernes en París.

Durante las últimas semanas, responsables y expertos habían advertido que atentados islamistas de envergadura sin precedentes se estaban preparando contra Francia y que impedirlos sería casi imposible.
"El termómetro ha subido. Los yihadistas buscan acciones prolongadas, para que los medios las difundan en directo y les den un máximo de publicidad", confiaba un alto responsable francés de la lucha antiterrorista que solicitó el anonimato. "Tememos ataques con kalashnikov". Así fue. El yihadismo golpeó otra vez