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Michelle Obama otorgó ayer el premio Mujeres de Coraje a 10 activistas y luchadoras por los derechos humanos de diversos países del mundo. Entre ellas estuvo la boliviana Julieta Montaño Salvatierra, directora de la Oficina Jurídica de la Mujer (OJM), con sede en Cochabamba. Desde allí defiende los derechos humanos de las féminas bolivianas y combate la cultura del machismo, todavía tan arraigada en el país. Abogada de profesión, dedicada desde hace más de 40 años a esta cruzada, Julieta Montaño continúa definiéndose como militante de izquierda, aquella izquierda tradicional, la de la segunda mitad del siglo pasado, que nada tiene que ver con la ‘distorsión’ del llamado neosocialismo del siglo XXI. A pocas horas de recibir el premio y luego de una jornada agotadora e intensa, casi a la media noche, Montaño tuvo la gentileza de acceder a dialogar con EL DEBER.
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_¿Qué significa este premio que le será entregado en el Departamento de Estado, particularmente bajo la óptica de su militancia de izquierda?
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Para mí este premio significa un hito en ese largo camino y, además, significa también una afirmación de que mis ideales no están equivocados y que son ideales de la humanidad, más allá de la doctrina y más allá de la posición política que se pueda tener.
Evidentemente, mis ideas son lo que podríamos llamar de izquierda porque en esas épocas todos los que apostábamos por la justicia social, por la transformación de la sociedad, hacia una sociedad más justa, éramos señalados como de izquierda y nos asumíamos como de izquierda, y creo que eso no ha cambiado para mí y no va a cambiar tampoco. Sigo pensando que este mundo es injusto, este mundo ha distribuido muy mal la riqueza. En este mundo la injusticia contra los que tienen menos, la injusticia contra los que están en una situación de desventaja es permanente.
Mi vida entera yo la he dedicado siempre al tema de los derechos humanos. Mi defensa ha sido siempre por la dignidad humana y muy particularmente de las mujeres.

_Las mujeres en Bolivia enfrentan una situación muy difícil. Un fenómeno recurrente, el feminicidio; la violencia sexual que involucra los derechos reproductivos y un abandono de los principios de igualdad de género. Un estado de indefensión de la mujer en una sociedad expresada a través de la voz masculina…
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En Bolivia hemos tenido un proceso tremendamente fértil para la aprobación de leyes. Nos hemos hecho campeones en la aprobación de leyes, todas ellas de protección de los derechos de las mujeres, pero de lo que nos hemos olvidado es que esas leyes hay que implementarlas, que esas leyes requieren de una institucionalidad seria, de una institucionalidad autónoma e independiente y, sobre todo, que para el ejercicio de los derechos de las mujeres o de cualquier otro colectivo, se requiere de una justicia que esté siempre lista para poder resolver los conflictos que se presentan. En nuestro país, que lamentablemente estamos ostentando el primer lugar en violencia sexual en América Latina y el segundo en violencia en general, realmente lo que sucede es que, leyes podemos tener, desde las más hermosas, las mejor declaradas pero que, sin embargo, no hay voluntad política para poder hacer realidad las instituciones que se crean para esas leyes.
Por ejemplo, se ha prometido con la Ley 348 (Ley Integral para Garantizar a las Mujeres una Vida Libre de Violencia) la creación de los juzgados y las fiscalías especializadas.

Realmente es una especie de broma de mal gusto la que hace el Concejo de la Magistratura cuando nombra, por decir, para Cochabamba, una jueza especializada en violencia, pero también en corrupción, que la pobre, en un mes, llega a acumular 800 causas por violencia y 400 causas por corrupción. Eso es una indicación a que no se resuelva el problema. Asímismo sucede con las fiscalías, que tampoco hay el número de fiscales suficiente como para que puedan encarar con seriedad este problema y lo que hay es que seguimos sumando el número de muertes.

_El mismo presidente Morales se ha visto en varias situaciones en las que ha exhibido una falta de cuidado, por decir lo menos, en el respeto a la mujer. Las virales coplas sexistas, el tema del cuartel como tabla de salvación ante una paternidad no planificada y otros... ¿Qué opinión tiene al respecto?
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El presidente Evo Morales lo que hace es reflejar de muy mala manera la mentalidad de la mayoría de los hombres en Bolivia, esa mentalidad patriarcal que se refleja en conductas machistas. Finalmente, quienes hacen opinión pública debe-rían combatirlas y la verdad que las autoridades en general y, con mayor razón, el presidente del Estado, tendría que ser el ciudadano número uno en dar ejemplo del respeto a la mujer y de cuestionamiento a los comportamientos machistas, pero, bueno, parecería que es mucho más fuerte que el consciente, el subconsciente patriarcal y machista.

_¿Qué piensa del caso Percy Fernández, exalcalde de Santa Cruz?
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Realmente el Sr. Percy Fernández lo que nos ha demostrado es que tiene un soberano desprecio por la dignidad femenina y que, para él, las mujeres son nada más que objetos que puede ofender no solo verbalmente, sino gestualmente, inclusive físicamente; que puede agredir y lo triste y lamentable es que todavía existan colectivos de mujeres seguidoras de un sujeto que en este momento debería haber sido procesado.

_¿Qué común denominador existe entre esta izquierda de la que usted es militante y el llamado neosocialismo del siglo XXI?
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Lamentablemente, existen esos malos entendidos, estas distorsiones que hay de la búsqueda que tienen los pueblos de justicia social de esa lucha que tienen los pueblos por la igualdad, y que tristemente aparecen corrientes que distorsionan esa demanda de los pueblos, una demanda que es absolutamente legítima y que es una demanda que debería ser satisfecha por quienes asumen los gobiernos ostentando esas banderas, levantan esas banderas y una vez llegado al Gobierno olvidan y se convierten más bien en negadores de los derechos humanos y negadores de la dignidad humana; y con una mirada absolutamente parcial, solo hay algunos que pueden ser considerados humanos y los otros queno no son considerados seres humanos.

_¿Cuál es su lectura de la versión boliviana de ese neosocialismo?
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El pueblo boliviano durante toda su historia ha luchado siempre contra toda forma de dictadura, contra toda forma de discriminación y su aspiración ha sido y sigue siendo construir una sociedad democrática, una sociedad en la que se respete el Estado de derecho; lamentablemente, quienes a su turno han ido gobernando nuestro país se han hecho del Gobierno, se han hecho del poder, reivindicando esas banderas y, sin embargo, llegado el momento terminan siempre traicionando eso.

Realmente yo creo que lo que le pasa al pueblo boliviano es que vive de engaño en engaño, porque van levantando banderas antidiscriminatorias, banderas de justicia y cuando tienen la oportunidad de realmente responder a esas expectativas, lo que hacen es absolutamente lo contrario y lo que está sucediendo en nuestro país es eso.

El hecho de no tener un Estado de derecho consolidado con la independencia de poderes, con el respeto a la diversidad de opiniones políticas, el debate democrático que nos ayude a resolver los grandes problemas del país, nos está demostrando que la democracia no pasa de ser un discurso y los derechos humanos también vienen a ser simplemente un instrumento para algunos, cuando se trata de defender sus derechos y para otros no hay ningún escrúpulo en pisotearlos