Escucha esta nota aquí

El Consejo Permanente de la OEA aprobó  una resolución que exhorta al Gobierno de Nicolás Maduro a postergar las elecciones generales y garantizar su pureza, reclama la adopción de medidas para solucionar la grave crisis humanitaria que prevalece en ese país y reitera la urgencia del retorno a la legalidad democrática en Venezuela. 

Antes, el secretario general, Alberto Almagro, ya había exigido acciones concretas para lidiar con la grave crisis que sufre la patria del Libertador. Entonces, no solo fue el Gobierno de Nicolás Maduro el que rechazaba los esfuerzos del secretario general, sino también los gobiernos afiliados de la ALBA y otros que, sin ser aliados formales, descalificaban toda propuesta referida a la grave situación de Venezuela. Precisamente en Uruguay, el país del secretario general Almagro, el Parlamento, dominado por la mayoría del Frente Amplio -la coalición de izquierdas en la que participan socialistas, extupamaros, comunistas y otros-, bloqueó todo intento de expresar preocupación por lo que sucede en Venezuela.

El expresidente uruguayo José Mujica, histórico dirigente de los extupamaros —Almagro fue su canciller—, expresó su desacuerdo con la labor del secretario general en este asunto y lo descalificó. Por esto sorprendió  que la representación del gobierno uruguayo haya votado en favor de la resolución sobre Venezuela. Pero, como era de esperar, los radicales protestaron, y se creó malestar en el oficialismo. Seguramente por ello el canciller uruguayo, Rodolfo Nin Novoa, no tuvo mejor  idea, para justificar el voto, que decir que la resolución "…no decía rechazar o condenar". De todas maneras, cualquiera sea la justificación, fue bueno que haya apoyado la resolución.

Por otra parte, Nicaragua y El Salvador, entre los aliados del chavismo —el gobierno de Ecuador ha cambiado la posición del expresidente Correa—, no votaron en contra de la resolución; se abstuvieron. Sólo lo hicieron Venezuela, Bolivia, dos países insulares caribeños (Dominica y San Vicente & Granadinas) y Surinam. Lo curioso: la única delegación que, aparte de la venezolana, en el debate se opuso a la resolución, fue la de Bolivia. Pero no sobre el fondo; se centró en el procedimiento. 

El resultado es que  hay un mayoritario cambio de actitud en el continente americano y el gran derrotado fue el chavismo, ahora más aislado.