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La construcción del magaproyecto hidroeléctrico Chepete y El Bala enfrenta al Gobierno y al rector de la Universidad Mayor de San Andrés, Waldo Albarracín. Esta vez, el ministro de Energías, Rafael Alarcón, acusó a la autoridad universitaria de hacer política, cuando cuestiona la obra que se prevé edificar en el norte del país. Albarracín calificó de “ataques fascistas” en su contra, por el hecho de exigir transparencia en la obra para evaluar posibles daños medioambientales. 

 “No podemos hablar de daños, lo que sabemos del rector es que estaba de acuerdo con la represa de El Bala y ahora, en una actitud totalmente política, se opone a todas las acciones del Gobierno que tienen que ver con proyectos anhelados por la ciudadanía de La Paz”, dijo el ministro, según la Agencia de Noticias Fides (ANF).

La respuesta no se dejó esperar.  “El ministro puede no estar de acuerdo con nuestro punto de vista y responder en forma respetuosa y democrática. Pero como el estilo del Gobierno es fascista, entonces, a toda persona que se expresa de una u otra forma, lo único que hace es insultarle, descalificarle o tratar de reprimirlo. Son reacciones fascistoides”, dijo el rector, añadiendo que el ministro “tiene una marcada tendencia derechista”, que “no tiene capacidad para debatir democráticamente”. Negó que haya apoyado la obra.

Albarracín descartó tener un interés personal o político-partidario, reconociendo que “la universidad no es un partido, sino una institución de educación superior e investigación, que obviamente, estos temas no le son indiferentes”.

La megaobra
El proyecto hidroeléctrico elaborado por la empresa italiana Geodata, consta de dos componentes: Chepete (componente 1) y El Bala (componente 2); se ubica sobre el río Beni, entre los departamentos de La Paz y Beni, demandará más de $us 7.000 millones de inversión.
Aunque el principal objetivo del Gobierno es generar energía eléctrica, algunas entidades han advertido de efectos ambientales.

Ante esa situación la UMSA envió una carta al presidente Evo Morales  pidiéndole haga público el informe de Geodata. Albarracín invitó a las autoridades estatales a participar de un debate y dejar que la población decida la pertinencia del proyecto.

Apoyo a Albarracín

El exmagistrado Gualberto Cusi, quien forma parte del Comité Nacional de Defensa de la Democracia (Conade), junto con Albarracín, dio su apoyo al rector de la UMSA contra el proyecto que atentaría al derecho humano a partir del atentado al medioambiente.

“A nuestro criterio, no se debe usar la política pública para dalar el medioambiente. Damos todo nuestro respaldo a Waldo Albarracín. El Gobierno tiene la costumbre de atacar con o sin fundamento”, dijo.

Autoritarismo

Entre tanto, el analista político Carlos Cordero lamentó que desde el presidente Morales hasta funcionarios gubernamentales cuestionan a cualquier ciudadano que emita una opinión sobre el funcionamiento del Gobierno y sus políticas públicas.

“Eso es una clara expresión de autoritarismo. Todos los bolivianos tenemos derecho a opinar sobre cualquier aspecto del país. Pero esa actitud autoritaria desde el presidente, pasando por todo su gabinete, además de asambleístas, diputados y senadores es porque equivocadamente, se creen dueños del Estado, del dinero, de la política, de la historia y solo ellos son los únicos que pueden opinar y todos los demás deberíamos estar con la boca callada, ojos cerrados, los oídos tapados”, expresó.

Sobre el proyecto

Objetivo del estado
Generará energía eléctrica, sobre todo para exportar. Sus centrales aprovecharán los grandes caudales de agua del río Beni. Será una de las fuentes de energía más grandes del país.

Surgen dudas
Información no oficial, sobre el contenido de la ficha ambiental y el Informe del Estudio de Identificación, elaborados por Geodata no estaría beneficiando a la construcción de la obra.

Transparencia
El Gobierno insiste en que las observaciones están siendo subsanadas para elaborar el diseño final de la obra. La UMSA exige transparentar toda la información.