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Desde 2011, Benedicto Orellana, un ciudadano boliviano que junto con su familia radica desde hace varios años en Europa (primero en España y ahora en Londres), ha tocado varias puertas en busca de justicia para su hijo, Adrián Leonardo (11), a quien hace siete años le amputaron la pierna izquierda y le extirparon un riñón.

Estas intervenciones quirúrgicas, en opinión de este papá, pudieron evitarse con un diagnóstico preciso de los médicos que atendieron a su hijo en el Hospital La Paz, de Madrid. Benedicto cree que los especialistas incurrieron en negligencia médica y por ese motivo presentó una demanda penal para que se haga justicia con su hijo.

No obstante, hasta ahora lo único que ha encontrado son desilusiones. El 24 de mayo de 2017, el Tribunal Superior de Justicia de Madrid dictó la sentencia 335/2017 desestimando el recurso que él interpuso contra la comunidad de Madrid, seguros Zurich y otros, en la cual la familia pedía una indemnización de 946.438,85 euros. El fallo no solo fue desfavorable para la familia boliviana, sino que se les condenó a pagar 3.000 euros de coste.

En dicha sentencia, el tribunal concluyó que la asistencia médica que recibió Adrián en el Hospital La Paz fue la correcta, descartando así la negligencia médica.

El caso

Este caso se remonta desde el nacimiento del niño, el 11 de enero de 2007, en Arrecife (Lanzarote, España). Según el papá, cuando Adrián nació los médicos no se percataron de que sus piernas eran diferentes. Este detalle fue comunicado a los médicos del Hospital General de Lanzarote, quienes luego de estudios diagnosticaron varias malformaciones. Ante la complejidad del caso, el paciente fue derivado al Hospital La Paz. Allí, el pediatra Juan Carlos López, especialista en problemas vasculares congénitos, les informó de que el niño tenía bloqueo sanguíneo en la ingle izquierda, por lo que sugirió estudios cada seis meses y que continúe llevando una vida normal.

A decir de Benedicto, el galeno nunca les informó de la gravedad del caso. Meses después la familia emigró a Londres. Allí el niño empezó a sentir dolores. En el hospital londinense le detectaron aneurisma múltiple y aconsejaron amputar la pierna izquierda porque se le había gangrenado. Además, le extirparon un riñón. “Si en el hospital La Paz nos hubieran alertado antes de la gravedad del caso, mi hijo habría salvado su pierna”, dijo.

Para encontrar justicia, decidió acudir a la justicia española, también al consulado boliviano, incluso envió una carta al presidente Evo Morales, exponiendo el drama de su pequeño. Pero no ha obtenido respuesta.

El hospital demandado culpó al paciente de haber abandonado el tratamiento, pero hace poco la familia se sorprendió de que este centro le diera una cita médica para el 15 de octubre, para informarle sobre los estudios de genética que se hizo al niño. “Esto demuestra que mi hijo nunca abandonó el tratamiento, como indicaron. Esta cita me ha hecho tomar la decisión de continuar con mi lucha de buscar justicia para mi hijo”, añadió.