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No se sienten huérfanos de líderes porque ya no se ven representados con ninguno de los que hay ahora. Ellos asumieron que cada uno lleva en sí el protagonismo para cambiar la práctica política. Por eso se autoconvocan a través de las redes sociales y se organizan para protestar y también para promover el voto nulo. Son los ciudadanos más jóvenes, los que tienen entre 18 y 35 años, los que constituyen el 40% del padrón electoral en el país.

Las movilizaciones del miércoles y del jueves fueron convocadas a través de las redes sociales. La mayoría era gente joven y si bien hubo quienes generaron violencia, también aparecieron los que hicieron todo para frenarla.

Sobre los líderes tradicionales

Nakai Mirtenbaum tiene 24 años, es abogado y sociólogo, además de activista. Desde su mirada, la ruptura es con todos los que se llaman líderes simbólicamente, “juran defender la democracia, pero que a la hora de la lucha no aparecen”. Esas palabras se reflejaron el miércoles por la noche, cuando las protestas reprochaban al gobernador Rubén Costas o al alcalde Percy Fernández. Nakai asume que esa frustración termina empoderando a los jóvenes y convirtiéndolos en protagonistas, convencidos de que de ellos depende el cambio.

Rubén García es estudiante de Relaciones Internacionales, tiene 23 años y es activista por el medioambiente. Ayer escribió en su muro: “Vienen tiempos de inestabilidad política y es a las juventudes con conciencia a quienes nos toca enfrentar este proceso. Los avances con la CPE no pueden ser desvirtuados por un capricho de poder. ¡Agarrate Bolivia, que vamos a recuperar la democracia”.

Federico Morón es un conocido activista y dice que los políticos tradicionales son líderes de libreto, acostumbrados a pararse en tarimas y mandar, pero no se dan cuenta de que la juventud quiere participar y hacerlo de manera más horizontal. “Hay líderes que están haciendo cosas a nivel ciudadano, cuestionando la gestión en los tres niveles de gobierno. Los políticos ya no encajan en lo que la mayoría de la gente espera”. La explicación es que los jóvenes son ciudadanos más globales, están enchufados a internet las 24 horas del día. A ellos es difícil convencerlos con acciones que no son creíbles, opina Morón, que es visto como uno de los líderes emergentes del momento.

Movilizaciones vs. violencia

A García le inquieta que la reacción espontánea frente al fallo constitucional genere acciones violentas. Asume que, aunque hay plataformas, los jóvenes no están organizados para tener estrategias de lucha que puedan tener un mayor impacto en la realidad nacional. Plantea reconocer el valor de la juventud como generación, sin que prevalezcan criterios discriminatorios por origen. “En Santa Cruz está representado el país, somos diversos y debemos unirnos por un propósito común, que es el retorno a la institucionalidad”, plantea. En la misma preocupación coinciden Mirtenbaum y Morón. Ellos se declaran pacifistas, su propuesta es generar acciones creativas y que no gane la violencia. 

El voto nulo, la meta

Uno de los derroteros comunes es el triunfo del voto nulo este domingo en las elecciones judiciales. “Tenemos que ganar con el 80%, hay que asegurar esta batalla”, alienta Mirtenbaum, algo que ve como un triunfo de la nueva generación. Las campañas están activas en las redes sociales, a través de Facebook, de Twitter, de Snapchat y de WhatsApp. Además, hay colectivos de jóvenes que se están organizando para cuidar el voto, para que no haya posibilidad de que los resultados sean modificados.

Si ese es el primer objetivo, el siguiente es avanzar en la organización. Después del 3 de diciembre seguirán articulando los colectivos y no solo será a escala local o departamental, sino nacional. Morón y Mirtenbaum afirman que las redes están siendo tejidas con ese norte y que ya preparan anuncios de acciones creativas para participar y para hacerse sentir.