Opinión

Embarazos entre adolescentes

El Deber Hace 3/3/2018 8:00:00 AM

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Un informe de la Organización Panamericana de la Salud (OPS) alertó esta semana que América Latina es la segunda región con mayor cantidad de embarazos no deseados entre adolescentes, solo superada por los países del África Subsahariana, la región más pobre del planeta. 

Según el estudio, en la región se producen 65,5 nacimientos por cada 1.000 adolescentes, un promedio muy superior a los 46 nacimientos por cada 1.000 mujeres que se producen a escala mundial. Cada año quedan embarazadas en el mundo 16 millones de adolescentes de esas edades y dos millones menores de 15 años.

La concepción es un problema grave para las mujeres adolescentes debido a que implica una responsabilidad enorme para su edad, que las obliga a abandonar sus estudios y a tener que buscar un sustento económico no previsto.

En el caso boliviano, las cifras son aún más alarmantes. Según el Fondo de las Naciones Unidas para la Población (Unfpa, por sus siglas en inglés), la tasa de natalidad en mujeres entre 15 y 19 años en Bolivia es de 116 por cada 1.000 mujeres.

Detrás de Bolivia se encuentran Honduras, donde 101 adolescentes dan a luz por cada 1.000, y Venezuela, con 95 casos en cada millar de mujeres.

La falta de información, la no prevención con métodos anticonceptivos y la pobreza llevan a miles de mujeres adolescentes a enfrentar embarazos no deseados. Esa es la lacerante realidad mundial.

La situación se agrava con la cultura del machismo, que lleva a muchos varones a cometer abusos sexuales contra adolescentes que terminan embarazadas contra su voluntad.

Las estadísticas señalan que las menores cada vez están más expuestas a ser víctimas de trata de personas con fines de explotación sexual, violencia de género, violaciones, secuestros y otros delitos que agudizan el problema del embarazo adolescente en Bolivia y en el resto de la región.

Frente a este cuadro, se requieren campañas más efectivas que brinden información para evitar los embarazos no deseados. Una educación sexual amplia y abierta que ayude a establecer parejas estables y al uso efectivo de métodos anticonceptivos aparece como una medida urgente para frenar este proceso, que afecta principalmente a las jóvenes.

El Estado tiene, en este sentido, una tarea ineludible para garantizar la salud de las adolescentes y permita combatir los prejuicios y los abusos de los que son víctimas las mujeres en Bolivia.