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El 1 de febrero, la familia Suárez Villarroel a través de la página de Facebook de Michelangelo Ristorante, anunció que se despedía del restaurante Angelino Pan y Vino. “Culminando una etapa maravillosa llena de recuerdos inolvidables, decidimos dejar hoy en las manos de nuestro apreciado Marcelo Suárez este emprendimiento. Deseándole el mayor de los éxitos y bendiciones”, reza el mensaje. 

El suplemento Dinero se contactó con Carlos Suárez, cabeza de la familia Suárez Villarroel, para conocer los motivos del alejamiento de Angelino. 
El empresario gastronómico explicó que llegó a un mutuo acuerdo con su socio (su hermano Marcelo) para disolver la sociedad, ya que su familia quiere enfocar sus esfuerzos por completo en Michelangelo y en nuevos emprendimientos. 

“Tengo dos hijos formados en el área gastronómica y queremos concentrarnos en Michelangelo y diversificarnos en el tema de alimentos. Estamos pensado en un fábrica de pastas y salsas, para ofrecer productos de primera en lugares como supermercados. Atender dos restaurantes es desgastante”, expresó Suárez. 

Cabe recordar, que en sus inicios Michelangelo también fue un emprendimiento que involucró a otros hermanos Suárez: Lorgio y Jorge. 
Para Suárez, las sociedades son buenas, pero hay algunas circunstancias en las que es mejor que solo la familia (directa) dirija un negocio. “Vendimos nuestras acciones a un hermano muy querido, acabamos en buenos términos. Queremos concentrarnos en los más de 30 años que representa Michelangelo”, dijo.