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No es lo mismo morir de repente, asesinado o en un accidente, que hacerlo poco a poco, como se va muriendo todo el mundo, aunque sea un poco más rápido de lo previsto. Por eso, hay enfermedades que no despiertan tanto interés aunque las estadísticas griten cataclismo. 

La primera semana de octubre, en Berlín (Alemania), el presidente de la Federación Internacional de Diabetes, Nam Han Cho, llamó la atención sobre esta dolencia con una comparación alarmante: “esto es la tercera guerra mundial”, afirmó relacionando el más de millón y medio de muertos por diabetes al año con las bajas de una contienda bélica, publica El País.

La diabetes es una enfermedad asociada a la obesidad y su incremento paulatino en todo el mundo amenaza la sostenibilidad de los sistemas sanitarios: en 1980, el 4,7% de la población mundial sufría la enfermedad, la cifra en 2014 se incrementó al 8,5%, y sigue en ascensoprincipalmente en países de ingresos medios y bajos.

Como en muchas enfermedades, la clave para reducir su impacto no está en los medicamentos sino en la prevención. Comer menos y mejor, además de hacer ejercicio y no fumar, son las dos medidas fundamentales para contener la enfermedad.