La presidenta brasileña Dilma Rousseff enfrenta la crisis encarando algunas medidas como reducir ministerios (de 39 a 31), recortar gastos y modificar su entorno más cercano.

Nombró al ex ministro de Defensa, Jacques Wagner, como jefe de Gabinete y dejó la cartera de Salud bajo control del Partido de Movimiento Democrático Brasileño (PMDB), partido de centro derecha que es su principal aliado en la coalición. Otro político que se mueve, es el exministro de Deporte, Aldo Rebelo que será el nuevo jefe de Defensa.

Este viernes en Brasilia, la mandataria indicó que busca fortalecer los vínculos de su coalición con los legisladores  para lograr un equilibrio en las finanzas públicas.

"Mi Gobierno está buscando apoyo en el Congreso", afirmó la presidenta Rousseff. "Necesitamos estabilidad política para que Brasil crezca".

Crisis en Brasil y medidas de austeridad

El Gobierno brasileño atraviesa un mal momento económico al que se suma la creciente oposición dentro del Congreso y escándalos de corrupción que han implicado a varios políticos políticos.

La mandataria eliminó algunos ministerios y fusionó otros, como las carteras del Trabajo y la Seguridad Social, y el Ministerio de Derechos Humanos con el de la Igualdad Racial y el de Asuntos de la Mujer.

Rousseff anunció que los sueldos de los ministros se reducirán en un 10 por ciento y que los gastos de las carteras también serán recortados.