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Liz Éricka Shimokawa Salvatierra (19) llegó a Santa Cruz el jueves acompañada de su papá, José Ricardo Shimokawa, y de su mamá, Rocío Salvatierra, lista para cumplir su sueño más grande: oír claramente la voz de sus seres queridos.

Según sus allegados, estaba muy nerviosa, pero Itomi, una joven con su padecimiento que hace 8 años recibió exitosamente un implante coclear, le transmitió aliento y tranquilidad.

Ayer, al fin llegó el gran día, la miss Pando 2018, que se convirtió en la primera reina de belleza boliviana con deficiencia auditiva, fue ingresada a un quirófano de la clínica Niño Jesús y durante tres horas tuvo en vilo a su familia y amigos, que elevaron oraciones para que todo salga bien.

El médico argentino Mario Zernetti estuvo al mando de la cirugía y fue el encargado de transmitir la noticia de que la cirugía para que Liz reciba su implante “fue todo un éxito”.

“Estamos muy emocionados. Era la única opción que tenía mi hija, que sufre de sordera severa, para volver a oír”, expresó su progenitora, a la vez de agradecer al empresariado pandino, a la cabeza de Miguel Becerra, por realizar la campaña que permitió cubrir los $us 18.000 del equipo y los demás gastos de la intervención.

Lo que se viene

Este gran cambio en la vida de Liz será progresivo; dentro de un mes le activarán el audífono para que vuelva a escuchar.

“Deben ir calibrando el implante. Simultáneamente ella deberá acudir a terapia con una foniatra para saber de qué se trata cada sonido. Será como un niño aprendiendo a hablar”, contó su madre.

“No dudo que siga en los reinados de belleza, bailando y haciendo lo que le encanta”, finalizó.

Liz nació con esta deficiencia y durante su juventud utilizó audífonos, que no la ayudaron lo suficiente para poder vocalizar. Hace un año y medio aprendió el lenguaje de señas, que la ayudó a desenvolverse en el Miss Bolivia.

“El concurso la hizo salir de las cuatro paredes de su mundo”, finalizó su mamá.