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La DEA ya no le causa estrés al Gobierno de Bolivia. Al contrario, ayer el nuevo ministro de Gobierno, Hugo Moldiz, propuso pasar a ‘otra etapa’ con la Administración para el Control de Drogas Estadounidense (DEA) y anunció que se iba a intercambiar información con dicha agencia, después de que el presidente Evo Morales la expulsara del país en noviembre de 2008, tras acusarla de conspiración.

“Hay que pasar a otra etapa. ¿Qué implica eso? Vamos a intercambiar información, no hay necesidad de que la DEA vuelva a este país, pero eso no significa, por ejemplo, que no intercambiemos información con todos los países, incluyendo la DEA, por supuesto”, sostuvo Moldiz en una entrevista que concedió a la red televisiva Cadena A.

Si bien Moldiz indicó que no es necesario que la agencia retorne al país, su expresión fue interpretada como el regreso a la cooperación entre la Policía boliviana y la agencia estadounidense, según el ex zar antidroga del Gobierno de Gonzalo Sánchez de Lozada y candidato a alcalde cruceño, Ernesto Justiniano Urenda.

Todo se produce en un contexto de acciones diplomáticas bolivianas coherentes respecto a la búsqueda de una mejor relación con el país del norte, un mes después de que el canciller David Choquehuanca revelara al país que planteó una reunión al más alto nivel entre Morales y Barack Obama.

De la expulsión al ‘deshielo’
Moldiz aseguró que el Gobierno está en condiciones de seguir encarando la lucha contra el narcotráfico con sus propios recursos, y citó como una prueba de ello los resultados obtenidos en la reducción de cultivos de hoja de coca de más de 30.000 hectáreas a 22.500, sin apoyo de la agencia estadounidense.

Pero para Justiniano, “si la autoridad de un ministro de Gobierno de Bolivia admite que se va a intercambiar información con la DEA, implícitamente hay un reconocimiento de un regreso gradual de la agencia al país”. Asimismo, el ex zar antidroga valoró que Moldiz evidenció un “cambio de discurso y un acercamiento positivo” y que esta actitud puede estar ligada al acercamiento entre Bolivia y EEUU.

Y aunque la Cancillería niega que la cooperación con la DEA esté en agenda, nadie desmiente que el Gobierno de Morales busca mejorar relaciones con Washington