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El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, abrió ayer la puerta a no imponer a China una nueva tanda de aranceles a la importación de productos de ese país por valor de 267.000 millones de dólares, en el marco de la guerra comercial que libra con el gigante asiático.

En declaraciones a los periodistas en la Casa Blanca, el mandatario aseguró que Pekín quiere “hacer un trato” con Washington para resolver la disputa comercial, que ha llevado a la imposición mutua de aranceles por valor de miles de millones de dólares, y consideró que cualquier acuerdo debe ser “recíproco”.

Donald Trump, además, explicó que su Gobierno evalúa la posibilidad de no imponer a China una tercera tanda de gravámenes a productos chinos por valor de 267.000 millones, una amenaza que el presidente formuló en septiembre y que se sumaría a las dos rondas anteriores, por un valor total de 250.000 millones.

Las declaraciones del mandatario sobre la posibilidad de un acuerdo con China tuvieron un impacto inmediato en el Dow Jones de Industriales, que alcanzó su cotización más alta durante el día con una subida de 200 puntos.

El tema de la guerra comercial entre las dos potencias centrará parte de la reunión que tienen prevista mantener en Buenos Aires Trump y su homólogo chino, Xi Jinping, durante la cumbre de líderes del G-20, que se celebrará entre el 30 de noviembre y el 1 de diciembre en la capital argentina.