Escucha esta nota aquí

Santa Cruz respondió positivamente a la minga contra el mosquito Aedes aegypti que se realizó ayer en todo el departamento para frenar el zika, dengue y chikunguña, tres plagas que preocupan tanto a los habitantes como a las autoridades municipales y de la Gobernación.

Los vecinos de la ciudad y de las provincias aprovecharon la jornada para limpiar sus viviendas de criaderos de mosquitos. Así lo asegura la evaluación hecha por las autoridades de la Gobernación cruceña, que comandaron la actividad. Solo en la ciudad capital, hasta las 18:00 se habían logrado trasladar 5.000 llantas hasta el vertedero de Normandía,

aunque este trabajo recién empezaba, según un reporte preliminar.
“Queremos agradecer a los vecinos por su amabilidad, por esa media hora de limpieza que cuando dimos inicio a esta actividad, se cumplió con el espíritu de una minga: de solidaridad, encuentro, amistad y por un bien mayor, la salud”, dijo al mediodía el gobernador Rubén Costas, al evaluar la jornada de limpieza de los hogares durante la media jornada. Por la tarde, los camiones comenzaron la recolección de los desechos para su traslado hasta los centros de acopio y desde allí hasta el vertedero de Normandía.

La gran jornada de limpieza arrancó a las 7:00. A esa hora, el gobernador Rubén Costas y el alcalde Percy Fernández dieron por iniciada la actividad en el monumento al Cristo Redentor y luego se trasladaron hasta el cambódromo, donde había cientos de camiones listos para desplegarse hacia los barrios.

A esa hora, en la zona este de la ciudad, doña Elvita Castro ya estaba de pie embolsando todos los recipientes donde el agua acumulada puede ser el nido del, como ella dice, maldito Aedes aegypti.

Angélica Rentería también esperó con ansias el día de la minga. Su casa del barrio 30 de Marzo estaba impecable a eso de las 11:00, cuando el gobernador Rubén Costas entró en su patio a visitarla. Conversaron unos minutos, él le recordó el valor y la fuerza que tiene una minga, ella le contó que todos en casa se enfermaron del dengue; le preguntó si por su calle pasarían los fumigadores y Costas le dijo que sí. Ella, quedó aliviada