Según una carta publicada por el presidente de la Federación de Fútbol de los Estados Unidos, Carlos Cordeiro, este ente pagó 34,1 millones de dólares en salarios y bonificaciones por partidos a las jugadoras entre 2010 y 2018, contra los 26,4 millones de dólares erogados en la selección masculina.

El total no incluye el valor de los beneficios recibidos solo por las futbolistas, como atención médica. Hizo conocer las cifras tras una demanda legal en la cual las jugadoras de la selección femenina acusaron a la Federación de Fútbol de discriminación de género institucionalizada, que incluye compensaciones desiguales cuando se compara con el conjunto varonil.

Molly Levinson, una portavoz de las jugadoras en asuntos relacionados con la demanda, calificó la carta como "un intento triste de la federación por calmar la ola abrumadora de apoyo que la selección nacional femenil ha recibido de todos, desde los aficionados pasando por los patrocinadores y hasta el Congreso de Estados Unidos".