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La semana pasada se presentaron los resultados de la Encuesta Nacional Logística en el Foro Innovación y Digitalización para la Transformación de la Cadena de Suministro, organizado por Cainco. Sin duda esta iniciativa llevada a cabo por el Ministerio de Desarrollo Productivo y Economía Plural, en colaboración con el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), ejecutada por la firma colombiana iMétrica, es un esfuerzo destacable.

La encuesta se llevó a cabo entre octubre del año pasado y marzo de esta gestión. Su objetivo fue medir y analizar el grado de desarrollo del sector logístico, identificando características y prácticas predominantes, tanto en la oferta como en la demanda de servicios logísticos del país. Fue un esfuerzo importante que involucró a más de 280 empresas que representan a seis sectores económicos – entre usuarios de servicios logísticos y prestadores de servicios logísticos– cuyas ventas en conjunto bordean el 15% del PIB.

Los resultados fueron reveladores. En general, en las organizaciones públicas y privadas, el tema de logística no se aborda de manera integral. Los procesos de abastecimiento y gestión de proveedores, administración de inventarios, alistamiento del producto, distribución y entrega de mercancías a clientes, logística en reversa y planeación de la demanda, están distribuidos tanto en la gerencia general, como en las áreas de administración, comercial, comercio exterior y operaciones. La logística es vista como un proceso más de comercio exterior y no como un área estratégica. Por su parte, el costo de la logística respecto de las ventas equivale un 18%. Este indicador es superior al que se registra en Colombia (13,5%) o Paraguay (13%). Al interior del país, los mayores costos están en Potosí o Beni, mientras que los menores en Cochabamba y Santa Cruz.

En términos de terciarización, la encuesta revela que las empresas en Bolivia subcontratan principalmente el servicio de transporte, existiendo espacio de mejora y ahorro en costo para el almacenamiento, la gestión de comercio exterior o el procesamiento de pedidos. La evaluación de tiempos y pasos de frontera revela demasiadas horas en tareas como el ingreso de mercancías a la zona de embarque, las inspecciones físicas por autoridades sanitarias y procesos como la solicitud y la autorización o la certificación de embarque.

Ciertamente son numerosos los retos que se presentan, tanto para el sector privado como para el público. En este sentido, me permito lanzar un desafío: trabajar de manera conjunta para implementar una prueba piloto con el objetivo de que, hasta el 24 de julio de este año, la tramitología de exportación de un producto estrella se realice como máximo en una hora. El crecimiento económico, el empleo y las cuentas externas nos lo agradecerán.

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