En poco más de un año el secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), Luis Almagro, cambió su posición con relación a la reelección indefinida del presidente Evo Morales. Pasó de un rechazo recalcitrante a la repostulación, a decir ayer que no permitir la candidatura a un cuarto mandato sería un acto de discriminación. El cambio de discurso desencadenó críticas en los opositores y volvió a poner en el tapete la idea de la unidad, aunque esa propuesta es incierta.

El discurso esgrimido ayer por el diplomático uruguayo colisionó con el manifestado el 9 de abril de 2018. En esa oportunidad se refirió a la conclusión del informe de la Comisión de Venecia, instancia a la que solicitó (en octubre de 2017) un estudio sobre las “malas prácticas” de gobiernos de países de la región para modificar los mandatos presidenciales a través de decisiones de los tribunales constitucionales, como es el caso de Bolivia, en busca de la reelección indefinida.

Además, en esa misma fecha afirmó que la reelección presidencial no es un derecho humano y que eliminar sus límites atenta contra la democracia. “Nadie puede argumentar tener derecho a postularse a una reelección si la Constitución establece lo contrario”, y subrayó que el informe de la Comisión de Venecia no es una “opinión política”, sino un documento con “validez jurídica”. Almagro también precisó, hace más de un año, que cualquier cambio en los límites de mandatos presidenciales debe estar sujeta al “escrutinio público” por su impacto “significativo” en el sistema político, la estabilidad del país y en la confianza del sistema electoral.

Sin embargo, en La Paz el discurso fue otro. “Sobre el tema específico de la reelección, hemos dicho con claridad que si el tema se va a resolver hoy en el sistema interamericano, y si dice que Evo Morales no puede participar (en las elecciones generales), eso sería absolutamente discriminatorio con los otros presidentes que han participado en procesos electorales sobre la base de un fallo judicial, reconociendo la garantía de sus derechos humanos”, afirmó tras una firma de convenio para garantizar la presencia de observadores de la OEA para las elecciones del 20 de octubre.

Sus palabras desataron el malestar de los líderes de la oposición que poco después debían reunirse con él en la zona sur de la ciudad de La Paz. El más vehemente fue el candidato presidencial por la alianza Bolivia dice no, Óscar Ortiz, que se retiró de la reunión en protesta e indignación por el cambio de posición asumido por Almagro.

“No entendemos por qué dio esas declaraciones oficiosas e innecesarias porque él mismo dijo, en numerosas ocasiones, que la Secretaría General no define una posición sobre la demanda del 21-F, sino la comisión y la Corte Interamericana de Derechos Humanos”, aseveró Ortiz. También recriminó a Almagro por emitir declaraciones en un momento político complicado, por hacerlo en tiempo electoral y por acompañar al presidente a Chapare, su bastión político. Además, explicó que su agrupación, Bolivia dice No, decidió no reunirse con él porque no genera confianza como secretario general de la OEA.

La consecuencia, según Ortiz, es que Almagro le dio una puñalada a la causa democrática boliviana y a las esperanzas del pueblo. Como siguiente paso, planteó hacer gestiones para que no sea reelegido en la OEA.

Mesa, con la desazón dibujada en el rostro, salió de la reunión que sostuvo con Almagro con una visión “pesimista”. También calificó de contradictoria la posición fijada por el uruguayo.

El líder de UN, Samuel Doria Medina, manifestó, después del encuentro con Almagro, que “no será ningún organismo internacional ni ningún extranjero el que va a resolver el problema que tiene la democracia boliviana”.

La unidad

Desde la oposición resurgió la idea de un bloque unitario para encarar al MAS en ocrubre. Samuel Doria Medina adelantó, incluso, que hay conversaciones.

“Está absolutamente claro que debemos trabajar por la unidad, que no haya dispersión de voto el 20 de octubre porque, de lo contrario, seguiremos lamentándonos que no pudimos unirnos”, dijo el político y empresario.

En criterio de Doria Medina, los opositores deben entender que el principal enemigo no es Morales, sino la división”. Incluso, adelantó que ha conversado con varios candidatos y con diferentes partidos, aunque se abstuvo de mencionarlos. “Lo haré cuando hayan resultados”, dijo.

Mesa aseguró que intercambió criterios con Ortiz al cruzarse tras la reunión, y destacó la coincidencia en los argumentos expresados al secretario de la OEA y en la necesidad de trabajar juntos en la defensa del voto. “Más allá de cualquier diferencia, enfrentamos una situación compleja”.

Ortiz, cuando se le habló de revisar la unidad, fue esquivo. “Los bolivianos somos los que debemos resolver el problema de la democracia en Bolivia, por eso venimos luchando desde hace 13 años sin parar, por eso siempre estuvimos al frente y nunca tuvimos miedo a este gobierno”, pero dijo que la unidad debe ceñirse a temas específicos y evitó al máximo referirise a un candidato único.

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