¿Por qué las carnes procesadas son cancerígenas?
El dato que publica hoy la Organización Mundial de la Salud no es una novedad. Hace tiempo que tenemos este conocimiento y hay muchos estudios al respecto. El problema es el abuso en el consumo de este tipo de carnes. Si comemos estos alimentos con moderación, no van a producir estos problemas a la salud. El gran problema hoy en el planeta es que comemos demasiado y exageramos. En el caso de las carnes procesadas, entendida como aquella la que se ha echado sal y otros aditivos o preparados especiales para mantenerla más tiempo, si se comen todos los días, por supuesto, que pueden ser cancerígenas. Pero si estas carnes procesadas se consumen dos o tres veces al mes, entonces, no hay mayor problema. El desafío está en la moderación en el consumo.

¿El tradicional churrasco también?
La carne sin procesar también puede producir cáncer si se la consume de manera exagerada. El consumo diario de carnes rojas es peligroso, sin duda. Las carnes procesadas están en primer nivel y las rojas en segundo nivel, pero todas dependen de la frecuencia en el consumo. Nosotros hemos iniciado hace unos años una campaña a través de las redes sociales que se llama ‘Lunes saludable, lunes sin carne’. El concepto está alrededor de esta idea. Más de 10.000 personas siguen este lineamiento en nuestro medio y creo que es el camino acertado. Son 52 lunes al año que no consumen carne con el fin de promover la moderación.

¿Cuál es la medida de esta moderación?
No hay un estudio que demuestre de forma contundente qué cantidad se debe consumir para que se produzca el cáncer. Todo depende de varios factores. Las carnes procesadas pueden ser cancerígenas, pero nunca se van a igualar al nivel del consumo de tabaco. Y es importante recalcar que la carne tiene nutrientes que son importantes para la alimentación. Tiene hierro, tiene zinc y un montón de nutrientes. El mensaje correcto es la moderación. A mis pacientes no les aconsejaría dejar de consumir esas carnes, sino que deben ser consumidas dos veces al mes, nada más. Y las carnes rojas, tres veces por semana.

¿Deberían las empresas expendedoras de estos productos alertar sobre los riesgos que tienen para la salud?
No estamos a ese nivel todavía, porque esto se puede prestar a mucha confusión y puede afectar la economía de estas empresas. Creo que necesitamos moderación en la alimentación, en todo. El problema está en el consumismo excesivo de productos. Creo que debería existir un proceso de educación y discusión a través de los medios de comunicación sobre estos temas antes de empezar a regular. Las campañas educativas son fundamentales en este sentido