La paraba frente roja (Ara rubrogenys, para la ciencia) está en la categoría de peligro crítico en el libro rojo de la fauna silvestre de Bolivia, que lleva un registro de las especies en riesgo de extinción, por su caza para su comercialización en el mercado negro de mascotas y porque para muchos productores de los valles secos del país, representan una amenaza para los cultivos.

Ante esta situación apremiante EL DEBER Radio realizó ayer el Foro de la paraba frente roja, a un vuelo de la extinción, en el que expertos dieron pautas de conservación de esta especie única y, además, Rodrigo Herrera, asesor legal del Viceministerio de Medioambiente, dio a conocer la estrategia y política nacional de biodiversidad, la cual incluye un componente específico respecto a la lucha contra el tráfico de la vida silvestre, iniciando con un taller sobre este tema, el cual se realizará el 24 y 25 de julio en Santa Cruz.

Asimismo, Herrera anticipó que se está elaborando un proyecto de un nuevo Código Penal Ambiental con el fin de endurecer las penas por este delito y plantea también la inclusión de nuevos delitos ambientales con sanciones ejemplarizadoras.

El tráfico no se detiene

El plumaje de la paraba frente roja es vistoso. Predomina el color verde encendido, con vivos rojo-naranja en el extremo superior de las alas y en la corona, su característica principal. Es única en el mundo y Bolivia tiene el privilegio de ser su hábitat natural, en las ensenadas de los valles secos interandinos de Santa Cruz, Cochabamba, Chuquisaca y Potosí, donde las principales causas de su ocaso es la degradación de su ecosistema por causa del hombre y el tráfico.

Se calcula que actualmente hay unos 600 individuos en el entorno silvestre y su captura sigue, pues hace dos semanas, en Cochabamba, conservacionistas secuestraron individuos pichones de paraba frente roja arrancados del nido por traficantes que están siendo procesados. “Nos adherirnos a las acciones penales de la Fiscalía, solicitando la aplicación del artículo 223 del Código Penal, que tiene una sanción de hasta seis años de cárcel por la tenencia de estas aves. El órgano judicial necesita tener más herramientas para interponer sanciones más altas, por eso estamos proponiendo un nuevo Código Penal Ambiental no solo relacionado con delitos contra la vida silvestre sino de contaminación, deforestación, etc.”, indico Herrera.

Criar para evitar el tráfico

Abraham Rojas, encargado de la Escuela de Educación Ambiental del zoológico Noel Kempff Mercado, es partidario de informar sobre la delicada situación de esta paraba a los habitantes de las comunidades de los valles para conseguir que la conservación de esta ave esté directamente ligada con las poblaciones que conviven con esta especie.

Abraham Rojas también es partidario de un plan que se ejecuta en EEUU con varias especies de loros: la reproducción legal en cautiverio de estos animales para la venta como mascotas, medida que reduce el tráfico ilegal. Considera que en Bolivia puede replicarse este programa bajo una norma especial.

Jorge Eduardo Ríos, jefe del programa global de la Unodc para prevenir y combatir los delitos contra la vida silvestre y los bosques, indicó que la preservación de la riqueza natural depende de las acciones del Gobierno y de la juventud. “Ellos tienen que hacer las campañas y asegurarse de que se utilicen los recursos de manera sostenible. Es necesario realizar un diagnóstico para ser parte de este desafío (de cuidar el medioambiente) porque si no, todos estamos fritos”, dijo Ríos.

La vía de la extinción por la que transita la paraba frente roja es el punto de inflexión para que el Gobierno enfrente la lucha contra el tráfico de nuestras especies.

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