El viento sacude el cuerpo. El frío es casi insoportable, a pesar de que el sol es visto sin ninguna nube a su alrededor. Los policías en la doble vía La Paz-Oruro hacen lo posible para controlar que los vehículos cumplan todas las reglas. Los choferes se molestan por el excesivo dispositivo de regulación. Y es que, en todo el país, el 30% de las muertes son productos de accidentes de tránsito y un 95% de este tipo de desgracias se debe a la imprudencia humana, entre ellas la excesiva velocidad en carretera y conduces en estado de ebriedad.

Es plena tarde del 14 de agosto. La tranca de Achica Arriba, en la doble vía La Paz-Oruro, tiene una decena de efectivos policiales que hacen un riguroso control. Piden licencias de conducir, papeles del vehículo y, a los motorizados del servicio público, autorización de viaje. No todos cumplen. Pero intentan dialogar para pasar. No lo logran y dan media vuelta.

A los buses interdepartamentales sube un policía. Verifica si hay niños a bordo solos o con un solo progenitor y se exige permisos de viaje. Ese trabajo se intensifica a partir de las 18:00, cuando hay más paso de buses. Esa jornada no hubo problemas, pero un uniformado relata que noche antes se despachó a dos menores a la Policía de El Alto por no llevar el permiso. Iban con un adulto, que no supo confirmar el parentesco. El destino era la ciudad de Tarija.

Más, llegando a la localidad de Patacamaya, tres efectivos verifican la velocidad que aplican los motorizados con un radar. De diez vehículos, siete incumplen el límite, que es de 80 kilómetros por ahora. La mayoría son los llamados “surubís”.

Estos policías no cuentan con equipo para hacer este tipo de control. Su vestimenta no es adecuada para el frío extremo del altiplano paceño. No tienen una parca y gorros abrigados. Las banderas que utilizan para parar a los vehículos son improvisadas. Una tela roja amarrada a un fierro. Lo único apropiado es el aparato que verifica la velocidad de los motorizados.

Los choferes paralizados reciben una boleta de infracción. Muchos intentan convencer a los policías de no hacerlo, pero no tienen efecto. Al día, un equipo emite 35 boletas de tránsito, la mayoría por incumplir el límite de velocidad en carretera.

El ministro de Gobierno, Carlos Romero, informa que un 30% de los fallecimientos que suceden en Bolivia son producto de accidentes de tránsito. Y un 90% de estas desgracias se debe a la negligencia humana.

Por imprudencia humana

El director de la Policía Caminera, coronel Fernando Rojas, explica que la cifra actualizada sobre los accidentes de tránsito en un 95% se debe a la imprudencia humana. “Esa cifra es por la imprudencia, la negligencia, la inobservancia a las normas de circulación son un factor preponderante para que se produzcan este tipo de hechos”, detalla la autoridad policial.

Rojas remarca que de enero a la fecha se entregaron un aproximado de 10.000 boletas de infracción. La mayoría por exceder los 80 kilómetros por hora de velocidad. “Existen equipos móviles en carretera que están controlando la velocidad con radares. Si hay conductores que no cumplen se les entrega una boleta de infracción previa revisión de documentos. La mayoría que excede la velocidad son vehículos particulares y los conocidos ‘surubís’ que hacen rutas interdepartamentales”, dice.

El control no es similar en las siguientes trancas. Se pasa por la de Sica Sica y se paga el peaje. Más allá, el policía solo pide la licencia de conducir. Lo mismo sucede en el punto de Vila Vila, en lado orureño. Al retornar, en la primera tranca de Oruro no existe el mismo control. Los policías no tienen el equipo necesario para trabajar en un frío que pasa los grados bajo cero.

Media noche en la tranca de Achica Arriba. Se repite lo mismo. No hay uniformes adecuados y muchos policías que tenían libre fueron convocados para el control. A esa hora camiones de alto tonelaje son los que más pasan. El frío obliga a que el control sea lo más rápido posible y menos exigente.

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