Más de 100 periodistas fueron asesinados en los últimos 16 meses en el mundo por ejercer su oficio, más de 30 murieron en América Latina, según Reporteros Sin Fronteras (RSF) y la Federación Internacional de Periodistas (FIP).

La libertad de prensa, uno de los derechos fundamentales de la democracia, se encuentra en terapia intensiva. Nada que celebrar, advirtió ayer la Sociedad Interamericana de la Prensa (SIP), mientras la organización de derechos humanos Voces del Sur señaló a los Estados como principales responsables de las amenazas contra la libertad de prensa.

La debacle se ha agravado en los últimos años: el número de periodistas asesinados subió un 8% entre 2017 y 2018, y promete agravarse este año, alertó RSF.

El caso boliviano

Según el informe de RSF 2019, Bolivia aparece en “situación difícil” en el puesto 113 en la clasificación mundial de RSF. Cayó 3 lugares desde 2018 debido a las restricciones a la publicidad, las agresiones contra los medios y las normas que afectan el pleno ejercicio de la prensa”.

RSF alerta que “estas presiones financieras no son nada desdeñables, no en vano Bolivia es uno de los países más pobres de Suramérica”. Además, “los periodistas que incomodan al Gobierno son víctimas de encarnizamiento judicial, como muestran los casos de Wilson García Mérida (desde 2016) y de Yadira Peláez Imanereico (desde 2017). A estos casos se suman las detenciones arbitrarias de reporteros, así como un alto grado de impunidad, lo que atiza la autocensura”.

 

Nada que celebrar

La SIP afirmó que no se puede celebrar el Día Mundial de la Libertad de Prensa, “la mejor aliada de la democracia”, en un continente en el que los periodistas son asesinados, agredidos o apresados y hay represión y censura.

“Este 3 de mayo, Día Mundial de la Libertad de Prensa, no es un día para celebrar en nuestras Américas”, afirmó la presidenta de la SIP, María Elvira Domínguez, directora del diario colombiano El País de Cali.

Otra de las razones que empañan este día mundial es que “aún existe la tendencia de perseguir a periodistas para que revelen sus fuentes como en Canadá” y “se promueven proyectos de ley que afectarían el ejercicio del periodismo en Chile, Colombia y Costa Rica”, alertó la SIP.

En Argentina, Chile y Costa Rica “se aplica en forma discriminada el derecho al olvido”; en Bolivia “se asfixia económicamente a los medios”; en “casi todos los países” se “restringe el acceso del público a la información gubernamental” y en Perú y Venezuela “se criminaliza la opinión”.

El asesinato del columnista saudí Jamal Khashoggi y el del joven periodista de datos eslovaco Jan Kuciak, que tuvieron gran repercusión en los medios de comunicación, muestran la inconmensurable determinación de los enemigos de la libertad de prensa. Más de la mitad de los periodistas asesinados en 2018 fueron atacados de forma deliberada.

 

País por país

María Elvira Domínguez mencionó como razón para “no celebrar” el hecho de que “los periodistas Miguel Mora y Lucía Pineda siguen presos en Nicaragua sin debido proceso”.

“No podemos celebrar cuando los regímenes autoritarios de Daniel Ortega (Nicaragua), Nicolás Maduro (Venezuela) y Miguel Díaz-Canel (Cuba), reprimen, censuran la libertad de prensa y la libertad de expresión”, agrega.

Domínguez dice que “mucho menos” se puede olvidar en este día que desde mayo de 2018 han sido asesinados 26 periodistas en México, Brasil, Colombia, Honduras y Estados Unidos, “crímenes perpetrados por funcionarios corruptos, bandas del crimen organizado y delincuentes que han querido silenciar sus denuncias”.

“Tampoco podemos tener tranquilidad cuando en países como México el sistema de protección y seguridad de periodistas ha fallado y es ineficiente”.

A la SIP, con sede en Miami, le preocupa que “en casi todos los países existen campañas de estigmatización, enarboladas por líderes democráticos, que buscan restar credibilidad a la prensa para gobernar con mayores comodidades”.

Domínguez denuncia que así viene “ocurriendo en Brasil, El Salvador, Guatemala, Honduras, México y Estados Unidos”.

Tampoco hay motivo para celebrar cuando en Venezuela no se respeta “el derecho de los venezolanos a acceder a información a través de cualquier medio y plataforma disponible” y se reprime “las manifestaciones ciudadanas”.

“Tampoco cuando sabemos que el régimen en Nicaragua ha allanado, clausurado y confiscado medios de comunicación y que por efecto del acoso oficial, más de 60 periodistas buscaron refugio en otros países, dice.

Estados responsables

Por su parte, el colectivo en defensa de los Derechos Humanos “Voces del Sur” (VDS), que aglutina a ocho organizaciones latinoamericanas, denunció que la situación de la libertad de prensa en la región se ha deteriorado durante 2018, en gran medida por la acción de los propios Estados.

En su informe sobre la libertad de expresión en América Latina, VDS destacó que la violencia, la impunidad y el autoritarismo están afectando a la región de manera negativa, que sufrió el pasado año 734 agresiones a la prensa en ocho países analizados -Argentina, Bolivia, Ecuador, Honduras, Nicaragua, Perú, Uruguay y Venezuela-.

El representante de la Fundación Andina para la Observación y Estudio de Medios (Fundamedios), César Ricaute, explicó a EFE que les parece claro que el periodismo “no está siendo ejercido de una forma segura y con las garantías debidas”.

Preocupa especialmente la situación en la que se encuentran Nicaragua y Venezuela, las que más agresiones han reportado.

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