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En Estados Unidos se estima que hay 10,5 millones de inmigrantes indocumentados, de los cuales dos tercios han estado en el país del norte más de 10 años. Un millón de estos está ahora en la mira de una masiva operación de redadas que, desde mañana, se pondrá en marcha en diez ciudades estadounidenses para cumplir con la política antiinmigrantes del presidente Donald Trump.

El Servicio de Inmigración de Estados Unidos (ICE) será el encargado de poner en marcha la operación masiva para deportar, en una primera etapa, a unos 2.000 migrantes irregulares. Trump confirmó la operación en un momento en que las condiciones de los inmigrantes en los centros de detención generan un profundo debate. Ayer, esta situación se trasladó al Congreso de Estados Unidos, donde tiene lugar una sesión sobre los niños separados de sus padres. “Ellos vinieron de forma ilegal”, dijo Trump en la Casa Blanca.

“Van a sacar a la gente y llevarlas de vuelta a sus países”, explicó. La operación está dirigida a 2.000 personas en al menos 10 ciudades y podría incluir “deportaciones colaterales”, es decir que otros inmigrantes que estén en el lugar sean también detenidos, según un reporte publicado el jueves por el diario The New York Times.

En junio, Trump ya había anunciado que Estados Unidos deportaría a “millones de extranjeros ilegales”, en línea con su discurso de lucha contra la inmigración irregular, pilar de su campaña y de su gobierno. La operación fue retrasada con el fin de dar tiempo al Congreso a que busque un compromiso sobre las medidas de seguridad para adoptar en la frontera con México. Los opositores demócratas reaccionaron diciendo que estos planes amenazan potencialmente a personas que han vivido desde hace años en Estados Unidos.

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