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El religioso de 79 años que hace 32 días ingresó a la clínica Incor con un cuadro de desnutrición y problemas renales, ha dejado la habitación de hospital en la que estuvo postrado todo este tiempo.

La única vez, en este periodo de internación, que el cardenal Julio Terrazas salió de la clínica por un par de horas fue el 10 de julio, para despedir a su amigo el papa Francisco, que visitó por primera vez Bolivia, en calidad de líder mundial de los católicos, del 8 al 10 de este mes.

Desde el 20 de junio Terrazas ha estado recibiendo alimentación por sondas y de forma intravenosa, ahora un equipo médico estará pendiente de su salud y cuidados en su domicilio ubicado en la calle Seminario, del segundo anillo, cerca al Cristo Redentor.

El alta médica fue dado cerca del mediodía del miércoles, poco después el cardenal, de origen vallegrandino, abandonó la clínica. No le faltó una sonrisa y palabras de agradecimiento para los bolivianos que estuvieron pendientes de su salud.

“A todo el pueblo de Bolivia gracias, gracias por tanto servicio”, dijo a tiempo de dejar la Incor e ingresar al vehículo que lo llevó a su casa.