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El ruso Alexandr Samédov reconoció ayer, con vistas a los cuartos de final ante Croacia, que Rusia ya no siente la presión de antes de la Copa Mundial, cuando la prensa y la afición pronosticaban que el equipo no superaría la primera fase.

“Ahora ya no hay tanta presión, si lo comparamos con la víspera del torneo. Entonces, había mucha más presión. Ahora, estamos en los cuartos de final, queremos dar una alegría a los aficionados y nosotros mismos queremos llegar cuanto más lejos, mejor”, dijo.

Recordó que contra los españoles "la atmósfera era asfixiante” y en el partido ante Uruguay en Samara “había 35 grados”. Ese día, la selección anfitriona sucumbió ante la fortaleza uruguaya y cayó derrotada por 3 a 0.

“Qué se le va a hacer, es la naturaleza”, dijo el veterano futbolista.

Mientras tanto, la selección rusa ya está en Sochi, con el centrocampista Alán Dzagóev ya recuperado de sus problemas musculares en la espalda.
 "El miércoles me molestó una antigua lesión. Me dio un pequeño pinchazo en la espalda. Pero ya me entrené con el resto del grupo. Todo bien. Estoy listo para el partido", dijo Dzagóev a la prensa, en el centro de entrenamiento a las afueras de Moscú.

 Dzagóev, que no ha vuelto a jugar desde que fuera sustituido en el partido inaugural ante Arabia Saudí, regresó este jueves a los entrenamientos tras perderse la práctica en Novogorsk.

 Rusia, al igual que Croacia, no entrenará hoy en el estadio Fisht, escenario del partido, sino en un campo alternativo para no dañar el césped.