Empleados de la empresa Isa Bolivia, con asiento en Santa Cruz, asumieron el reto de participar en Ciclo 7, un evento internacional que pretende posicionarse en Iberoamérica como las Olimpiadas por la Sostenibilidad, realizando por una semana actividades que aportan al cuidado del medioambiente a fin de generar conciencia y causar un impacto positivo en los ecosistemas.

Esta actividad se desarrolla cada año de forma simultánea durante siete días en varios países de Iberoamérica y tiene como objetivo contagiar a otras empresas el desafío de involucrar a su personal y a la ciudadanía en general en faenas que causen impacto en la sostenibilidad del medio en que vivimos.

En ese afán, el programa de actividades auspiciado por la firma ISA Bolivia se está desarrollando desde el 29 de marzo, fecha en la que se organizó la temática de movilidad sostenible, con una caravana en bicicleta de un grupo de trabajadores que recorrió 14 kilómetros desde inmediaciones de Equipetrol Norte hasta el sector del Urubó, donde funcionan sus oficinas.

Esfuerzo que vale la pena

El sábado 30 de marzo hubo una jornada de arborización y día de campo familiar, en el que niños y adultos plantaron arbolitos y compartieron ratos agradables.

El lunes 1 de abril, un grupo de trabajadores de ISA Bolivia se dio la tarea de visitar algunas unidades educativas próximas a las líneas de transporte de energía eléctrica (actividad a la que se dedica la empresa) para dar orientación a los estudiantes sobre las consecuencias que nuestras acciones causan en el medioambiente.

Ayer, desde Colombia, iban a dar a conocer al ganador del concurso al video más inspirador en el tema medioambiental que invite a formar parte de la comunidad Ciclo 7.

Mañana, los empleados de la firma asumirán el reto de estimular un estilo de vida saludable preparando comida con alimentos sanos. La actividad cerrará el viernes con un festival de teatro en APAC Bolivia.

Andrea Segovia, una de las organizadoras del evento, señaló que estas acciones causaron un gran impacto en los colaboradores de la empresa, sobre todo el uso de las bicicletas para asistir a su fuente laboral, un hecho que demostró la hostilidad de los conductores hacia los ciclistas. “La experiencia ha sido positiva. El esfuerzo, por más pequeño que sea, vale la pena”, dijo Segovia.

La fundación Cielo y varias universidades atacaron un basural que afectaba desde hace tiempo a una de las riberas del río Piraí