El Ministerio de Gobierno siempre ha sido la repartición gubernamental más complicada de manejar desde que se restituyó la democracia en Bolivia. Los conflictos internos con los que ha tenido que lidiar han sometido a los titulares de esa cartera a un escrutinio público sin parangón dentro del Gabinete, situación que incluso obligaba al presidente de turno a removerlos del cargo para superar una crisis. ¡Tantos ministros de Gobierno han servido de fusibles! El ministro Romero ha roto esa regla, pues ha permanecido en ese cargo por mucho más tiempo que sus antecesores. Ahora encara la crisis más grande de toda su gestión y las voces que lo critican van en aumento. Veremos si aguanta este corcoveo.

Quizá estamos perdiendo nuestra capacidad de asombrarnos frente a hechos de gran magnitud. Ayer, por ejemplo, militares quemaron 17 vehículos de contrabando en el salar de Coipasa. También se ha reportado que uno de los contrabandistas murió de hipotermia cerca de allí. Si bien la ley faculta a los uniformados a destruir e inutilizar los vehículos chutos y mercadería ilegal, llama la atención que un operativo como este se tome como un hecho de rutina. Cierto que los escándalos en la Policía ahora acaparan los titulares de prensa, pero esa otra acción no debería pasar desapercibida. Hace falta un informe esclarecedor.

Ahora que el uso de gas domiciliario se ha masificado en Bolivia, la ciudadanía debe tener cuidado al momento de contratar a los técnicos que hacen las instalaciones, porque los impostores también han proliferado. Se sabe que muchos de ellos se presentan como técnicos certificados y con proyecto de instalación; y luego de cobrar por el trabajo se hacen humo. La sorpresa se la lleva el propietario cuando va a solicitar la conexión a Yacimientos y se entera de que tal certificación era falsa. Verifique bien antes de contratar. No comprometa la seguridad de su instalación.