Luego de nueve películas estrenadas a lo largo de 19 años (11 si se cuentan las dos de Deadpool), la saga de los X-Men llega a su fin bajo el paraguas de Fox, con Dark Phoenix. La nueva cinta es la encargada de cerrar más que satisfactoriamente la historia de los mutantes en el cine, luego de dos retrasos en su estreno y una serie de regrabaciones (la mayoría ordenadas por Disney, el nuevo dueño de los personajes).

Desde su introducción, que prescinde de la melodía que acompañó a casi todas las películas de la saga, la trama deja claro su tono serio y un tanto oscuro.

Rescatada del cómic

La historia gira en torno a Jean Grey, interpretada por Sophie Turner, que afronta un grave problema con sus poderes telepáticos, al encontrarse con una fuerza cósmica.

Ese momento, rescata casi de forma idéntica los hechos ocurridos en el cómic, material que sirve de inspiración para la película. Además, trae consigo la desgracia que desencadena el conflicto entre los X-Men.

En ese ínterin, la raza alienígena de los D’Bari tratará de manipular a Jean para su beneficio, sin importarle que para conseguirlo se aniquile a los humanos.

Retratar a los personajes con sus trajes característicos es una de las fallas de este filme, y de casi toda la saga, así como la ausencia de mutantes reconocidos o por lo menos sus cameos en algunas escenas. Sin embargo, es una despedida digna a los personajes que sentaron las bases del cine de superhéroes.

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