Opinión

La peligrosa crisis del Órgano Electoral

El Deber Hace 10/24/2018 8:00:00 AM

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Hay una crisis que puede afectar el corazón mismo de la democracia, es la que está atravesando el Órgano Electoral tras la renuncia del vicepresidente a principios de octubre y de la presidenta esta semana. No se trata solo de la falta de personas en esos espacios, sino de las razones que hay detrás de esa situación.

La que era presidenta, Katia Uriona, se fue afirmando que había estancamiento en la sala plena del Tribunal Supremo Electoral. Ya se había alertado desde la mirada de analistas políticos y de partidos de la oposición que de los seis vocales, tres tenían una postura afín a la del oficialismo político (MAS) y tres eran más institucionalistas. Esta separación de posiciones fue evidente a la hora de aprobar el reglamento de la Ley de Organizaciones Políticas, cuando el aún vicepresidente (José Luis Exeni, que había sido designado por el presidente Evo Morales) sumó el cuarto voto a favor, frente a tres disidencias: Katia Uriona, Dunia Sandoval y Antonio Costas. Sin Exeni, las fuerzas quedaban empatadas o “estancadas”, como dijo la vocal en su carta.

Ahora quedan cinco magistrados, de los cuales hay tres que siguieron la línea impulsada desde la Asamblea Legislativa Plurinacional de aprobar la Ley de Organizaciones Políticas y los otros dos disidentes. A ellos se sumarán nuevos vocales, que serán elegidos por la Asamblea Legislativa Plurinacional, dominada por el MAS, en el marco de una ley que se aprobará hoy, según el anuncio de la presidenta de la Cámara de Diputados.

El momento es complicado debido a que el Órgano Electoral tendrá la responsabilidad de definir si se habilita o no a Evo Morales como candidato a la reelección. Si no pone objeción, contravendrá la voluntad del voto soberano del referéndum del 21 de febrero de 2016, en el que una clara mayoría rechazó que el mandatario vuelva a ser candidato. No hay que olvidar que el domingo – en una entrevista con EL DEBER- el vicepresidente Álvaro García Linera aseguró que su Gobierno haría cumplir la Constitución (respaldando la sentencia del Tribunal Constitucional, que señala que Morales debe volver a postular a la primera magistratura por un “derecho humano”) y afirmó dos veces que esa ‘no era una amenaza a los vocales’. Casualmente, al día siguiente se produjo la renuncia de la presidenta y se especula que pronto pueden seguir el mismo camino los dos vocales que expresaron su disidencia.

Ya se ha dicho hasta el cansancio que hay un problema de independencia de poderes en Bolivia y que hay indicios de que el Judicial y el Legislativo responden a favor de la voluntad expresada por el Ejecutivo. Es peligroso que ese brazo dominante alcance también al poder electoral, porque eso pondrá en duda las elecciones primarias, las elecciones nacionales y el palpitar de la democracia en Bolivia.

No es menor la crisis que se está viviendo y ni los políticos ni los ciudadanos debemos permitir que se debilite el sistema democrático, poniendo en duda todo lo que acontezca a futuro, en un ambiente ya enrarecido por la electoralización del país.