Opinión

Carrera electoral sin ética ni equidad

El Deber Hace 4/23/2019 8:00:00 AM

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Ha comenzado una carrera desigual, una competencia en la que hay un fortachón aventajado y no hay árbitro visible, por lo menos hasta el momento. Así se ve la campaña electoralista del oficialismo, que pretende legitimar y aventajar a sus candidatos Evo Morales y Álvaro García Linera, y que utiliza los recursos del Estado como si fueran propios, a vista y paciencia de todos.

Fue evidente el domingo en Argentina. El mandatario tenía una cita con su par argentino, Mauricio Macri, que estaba marcada para este lunes. Sin embargo, partió de viaje el sábado, usando el avión presidencial y acompañado de una comitiva oficial, debido a que su partido y los funcionarios diplomáticos de Bolivia en ese país habían preparado un acto político con residentes nacionales que proclamaron al binomio oficialista. ¿Cuánto más costó este día y medio adicional? El Gobierno debería rendir cuentas.

En el acto político, los discursos se referían a la candidatura de Morales y de García Linera; incluso el primer mandatario hizo una relación de los logros de su Gobierno, en una franca campaña en busca de votos. Las dos horas de esa proclamación fueron transmitidas en vivo por en canal estatal, con lo que, aparte de todos los recursos materiales y humanos del Estado que estuvieron al servicio del acto proselitista, se tuvo valioso tiempo de aire y de transmisión satelital para que el rosario de elogios al presidente sea visto en el país.

No solo eso. En la inauguración de las Jornadas Estudiantiles de Ajedrez, en la ciudad de El Alto, el presidente Evo Morales dijo: “En las elecciones siempre hago mate a la oposición jugando ajedrez”, lo cual también fue televisado en vivo. Así como esos hay varios actos de la carrera electoral que se dan cada día. No es el primer partido en función de Gobierno que usa a su favor los recursos del Estado en tiempo de campaña, pero eso no debería normalizar algo que es irregular y que está prohibido por las leyes nacionales.

Lo descrito ocurre frente a las narices del Tribunal Supremo Electoral. Quizás los vocales digan que aún no tienen competencia de fiscalizar, porque la convocatoria a elecciones no ha sido lanzada. Mientras tanto, el uso de recursos del Estado a favor de un partido y de un candidato transcurre ante la mirada casi resignada de la ciudadanía.

Frente al descarado accionar de las autoridades del Ejecutivo y la escasa o nula fiscalización de parte de las instituciones que deberían poner un freno al uso y abuso de los recursos, queda la sensación de que falta ética en el manejo del país, ya que no caben excusas cuando se señala a otros mandatarios de conductas reñidas con la moral, cuando en el presente se está haciendo lo mismo y más, sin siquiera sonrojarse.

También llama la atención que a los medios privados se los condicione a ceder espacios de publicidad y propaganda gratuita, mientras se utiliza a discreción los minutos y hasta horas del canal estatal, que es pagado por todos los bolivianos, a favor de un partido y un candidato. Ni qué decir de la lamentable pasividad del Órgano Electoral que, con su silencio, sigue dando muestras de que es rehén del poder de turno.

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