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El Tribunal Constitucional emitió el martes una sentencia que deja sin efecto cuatro artículos de la Constitución boliviana que posibilita la participación del presidente en la próxima elección. ¿Cuál es su lectura?

Lamentablemente forma parte del modelo de exportación de la Revolución Bolivariana para mantener en el poder a los que inicialmente pudieron haber tenido un respaldo popular y que lo han ido perdiendo por la incapacidad de generar las ofertas y promesas de una mejor calidad de vida y de justicia social.  Esto ha permitido que se pase de la prometida democracia popular a una tiranía popular.

Algunos países de América Latina que copiaron el mismo modelo de Evo Morales, de Hugo Chávez, de Nicolás Maduro y de Daniel Ortega, pudieron salirse en base a la misma Constitución y al establecimiento de las normas constitucionales, como son los casos de Argentina, Brasil, Honduras y Paraguay. Los últimos que quieren aferrarse al poder percibieron que la Constitución es un peligro y han arremetido contra ella, a través de la justicia manipulada por el poder central. Es triste la noticia de lo que ocurre en Bolivia porque se utilizó la misma metodología, el mecanismos y la manipulación de las normas para violar la Constitución.

El oficialismo se apegó al Tratado de San José para denunciar que se violaban los derechos políticos del presidente Evo Morales al establecer límites al mandato. En su criterio, ¿existe tal violación?

Esta es la utilización de la ‘política ficción’ para esgrimir cualquier argumento, sin base ni sustentación. Una Constitución puede establecer la reelección o rechazarla, porque esas son las reglas. Si la Carta Magna contempla la no reelección, no se puede aducir ningún mecanismo extraconstitucional para tratar de justificar un golpe de Estado técnico.

Además, si los ciudadanos bolivianos, a través del voto, ratificaron la Carta Magna y sufragaron en contra de la modificación de algunos de sus artículos, no se puede alterar a la conveniencia de un gobernante utilizando cualquier argumento. En este caso, es precisamente el Estado central el que viola los derechos humanos del soberano al incumplir y manipular las normas constitucionales a través de las instituciones que utiliza el Gobierno de Evo Morales.

¿Qué significa golpe de Estado técnico que ud. menciona?

Es cuando se utiliza la ley o las normas por medio de un tribunal de justicia para alterar la institucionalidad democrática. La Constitución boliviana establece todos los parámetros que deben cumplirse y cuando se altera la Carta Magna se está dando un golpe de Estado técnico con falsos argumentos.

El fallo del TCP señala que es el pueblo boliviano que define con su voto si hay reelección o no. ¿Qué opina?
Las dictaduras del siglo XXI tratan de justificar sus acciones dictatoriales aduciendo que hablan en nombre del pueblo, pero para ellos el pueblo es cuando toman decisiones a su conveniencia y no lo que se manifiesta, como en el referéndum que hubo en Bolivia en febrero de 2017 cuando la mayoría votó por el No a la reelección. Esto es la manipulación de la verdad en beneficio de unas minorías.

¿Hay similitudes entre la situación que atraviesa Venezuela con lo que ocurre en Bolivia?
Cada país es distinto. Bolivia no ha tenido la depredación ni la militarización creciente que ha tenido Venezuela. Los militares controlan (la estatal petrolera) Pdvsa, son embajadores, gerentes de los bancos del Estado, ministros, gobernadores y alcaldes. Otra diferencia ha sido el colapso brutal de la economía por causa de la megalomanía de financiar otros proyectos ‘revolucionarios’ internacionales con dinero venezolano, situación que provocó que un país rico en petróleo, oro, diamante, hierro, carbón  y bauxita se convirtiera en el país más pobre de América Latina. La calidad de vida en Bolivia es mucho mejor que en Venezuela, que enfrenta una hiperinflación y no se encuentran alimentos ni medicina, eso no existe en Bolivia.

Los alcaldes de oposición han tenido que salir del país porque son perseguidos por el régimen; en Venezuela se instaló una Asamblea Nacinoal Constituyente al estilo Mussolini, monocolor, para suplantar a la Asamblea Nacional, cosa que no existe en Bolivia, pero hay que alertar que el camino es el mismo porque es el modelo dictatorial. Decisiones como la asumida por el Tribunal Constitucional es una muestra de que se puede llegar a la destrucción de la nación. Estos gobernantes son capaces de hacer cualquier cosa con tal de mantenerse en el poder. No basta con decir que no se quiere llegar al modelo venezolano, sino hay que actuar para no caer en la situación catastrófica en la que se encuentra Venezuela.

¿Qué recomienda?
Es necesario construir una gran unidad de la oposición y buscar a los líderes que cuentan con prestigio internacional para salir de esta situación. Después de eso, hay que buscar la especificidad de diferentes modelos. La única posibilidad, antes de caer en el drama dictatorial en el que hemos caído los venezolanos, es enfrentar esta tentación totalitaria, dictatorial y autoritaria que es la misma en Nicaragua, en Bolivia y en Venezuela. Para evitar una situación de colapso es necesario unir a todos los demócratas bolivianos, sino mírense en el espejo venezolano.