El paralelismo sindical entre cocaleros de Los Yungas, aglutinados en torno a Adepcoca fue el ejemplo que utilizaron los críticos del Gobierno para rebatir el mensaje presidencial sobre la supuesta apertura democrática y la toma del poder desde los sectores sociales del país.

“A diferencia de otros países del mundo, no solo elegimos autoridades mediante el voto, en elecciones libres y competitivas, y garantizamos la libertad de asociación y pensamiento, también hemos revitalizado el sindicalismo, el comunitarismo, y la acción colectiva como modos de toma de decisiones del poder estatal”, reflejó el vicepresidente Álvaro García Linera en su mensaje del 6 de agosto y que se realizó en Trinidad.

Según el mandatario, la frontera entre Estado y sociedad es ahora porosa y flexible y la democracia tiene como soporte la igualdad y la justicia social. Más adelante aseguró que la unidad de los bolivianos se está logrando mediante una paulatina ‘indianización’ del Estado.

Pero el exdefensor del Pueblo y actual dirigente del Comité Nacional de Defensa de la Democracia (Conade), Rolando Villena, recordó que es el Gobierno que más división de los sectores impulsó con diferentes estrategias, como la anulación de las ONG’s que financiaban a sectores indígenas, principalmente y que resultaron críticos del Gobierno.

Puso como primer ejemplo la división del pueblo indígena del oriente que fue acosado por las autoridades y las ONG que las financiaban tuvieron que salir del país.

Luego dijo que el último paralelismo sindical que impulsó fue el de Adepcoca y que incluso llegó a fomentar la apertura de un mercado ilegal de coca para beneficiar a sus propios adeptos que tomaron un hospital en La Paz para convertirlo en un mercado del arbusto.

Cedib

No solo Villena, el responsable de Incidencia Política del Centro de Documentación e Información Bolivia (Cedib), Marco Gandarillas, alertó de un grave deterioro en la relación entre la sociedad civil y el Estado, que hoy es controlado por el Gobierno.

Denunció que no solo se cooptaron y dividieron a las organizaciones sociales y sindicales críticas al Gobierno, sino que también se criminalizó la protesta. “La persecución también se ha dado en contra de la Asamblea Permanente de Derechos Humanos de Bolivia; son tantos los casos desde el 2010 que la relación de la sociedad civil y el Estado se ha deteriorado y agudizado demasiado (...).

Se llevaron denuncias a foros internacionales, pero no se ha investigado ninguno”, señala el reporte de ANF. El técnico señaló que la estrategia gubernamental se dio a través de la penetración y división de las más grandes organizaciones sociales como la Central Obrera Boliviana, la Confederación Sindical Única de Campesinos de Bolivia y otras, donde los interlocutores son afines al Gobierno y si no se someten, son perseguidos y judicializados.

Según el presidente Evo Morales, cuando Bolivia nació a la vida independiente, se fundó pero sin tomar en cuenta a los indígenas, pese a que estos fueron el puntal para conseguir la independencia y levantó una larga lista de héroes indígenas. “El 6 de agosto de 1825 nos liberamos de la colonia española, pero las oligarquías reprodujeron el sistema de expulsión y segregación”, refirió.

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