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¡Qué lamentable que los incendios forestales sean causados principalmente por la mano del hombre! Los chaqueos contraproducentes, los descuidos de los que queman basura y los pirómanos que prenden fuego de manera malintencionada concurren en la época de sequía y de fuertes vientos para que cada año le asestemos nuevos golpes a la naturaleza.

Por lo visto, las medidas preventivas –si alguna vez se han aplicado– no han sido suficientes. Mientras no se tome conciencia de los efectos nocivos de estos incendios, de qué sirve colocar cortafuegos, hacer limpieza periódica (desbroce) o crear más leyes de protección al medioambiente.

Habrá que trabajar en la aplicación de medidas disuasivas, como la de identificar a los incendiarios, procesarlos y castigarlos por sus prácticas depredadoras. Duele, sobre todo, el daño que se le hace a nuestra fauna.

Los seis equipos cruceños de la División Profesional continúan siendo vapuleados hasta convertirse en una suerte de sparring para los equipos vallunos y altiplánicos. O en el saco de arena que utilizan en el boxeo, si vale la metáfora.

Todos sumidos en la parte inferior de la tabla de posiciones y con saldo negativo de goles. La falta de competitividad en el fútbol profesional boliviano perjudica a la generalidad de los equipos, exceptuando tal vez al club Bolívar, que gana la mayoría de los torneos, clasifica siempre a la Libertadores, recauda más plata y aumenta su poderío frente a los demás, año tras año. Así, nuestro fútbol no va a ninguna parte.